28 de septiembre de 2016
28.09.2016
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Los Mártires, fiesta de guardar

La popular romería de Insierto reunió ayer a más de dos mil personas en una celebración que es única por aunar la devoción por los Santos Sanadores con el fervor por la folixa

28.09.2016 | 04:07
Los Mártires, fiesta de guardar
Los Mártires, fiesta de guardar

Los Santos Mártires de Valdecuna es una fiesta de guardar. Para los devotos de San Cosme y San Damián, que dicen los vecinos del Valle de Cenera que son "muy milagreros", es el día de rogar por salud. También para los fervorosos de las fiestas de prau, porque pocas hay como esta: con una jira multitudinaria regada de sidra y que sabe a empanada. La cita se celebró ayer en Insierto y, aunque con menos afluencia que en ediciones anteriores (la festividad cayó en martes, y sólo fue fiesta local en Mieres), reunió a más de dos mil personas.

En Insierto, lo terrenal está muy cerca de lo divino. Una escalera empinada, con cuarenta y cinco peldaños, separa la folixa de la fe. Tras bajar los escalones está el santuario de San Cosme y San Damián, un camino que bien conoce Julia María López. Es profesora en La Salle de Ujo y no recuerda haberse perdido la fiesta nunca: "Tenemos mucha fe en Los Mártires", explicó poco antes de entrar en el templo con sus hijas, Aida y Yurena Fernández.

Una "maratón" de misas inicia siempre el día grande de Los Mártires. Los oficios se suceden desde las siete de la mañana hasta el mediodía, cuando tiene lugar la misa mayor. Muchos romeros prefieren asistir a un oficio entre las diez y las once, para evitar la multitud. Eso hicieron Teresa Cachero y Diamantina González. La segunda es allerana y, el año pasado, rogó a San Cosme y San Damián por salud: "Estaba muy fastidiada. Hoy estoy aquí otra vez, para darles las gracias".

Julia Ruiz, de Puente Los Fierros (Lena), cumple desde hace décadas una promesa. "Estuve mala hace cuarenta años y me prometieron a Los Mártires, vengo siempre a la misa de la fiesta", explicó. Tiene fe en los Santos Sanadores y, cuando hay un enfermo en el entorno, siempre les ruega: "Yo siempre pido que si es de muerte se los lleve pronto, y si es de sanar que sanen rápido". Lo mismo que piden María Rosa Falcón y Benita Rodríguez, hija y madre que ayer llegaron a Insierto desde Quirós.

La misa mayor empezó puntual y estuvo oficiada por el vicario episcopal de Oviedo-Centro, Antonio Vázquez. Manuel Roces, párroco de Cuna, celebró la mayor parte de las misas del día. Tras el oficio central, los feligreses sacaron a San Cosme y San Damián en procesión. Los romeros tocaron las figuras con pañuelos.

Lo terrenal, en la cima de la escalera. Allí ya calentaba el sol y la folixa. La banda de gaitas "El Gumial" ponía la música, mientras los romeros cogían sitio en los praos. Yolanda Hernández es de las que va temprano para rogar a Los Mártires y se rinde a la fiesta al mediodía: "Antes sólo venía por la fiesta de prau pero, con el paso del tiempo, empecé a disfrutar más de los actos religiosos". La tarde estuvo animada con música, ya en la carpa de Insierto. Hoy es el día de "Los Martirinos": juegos infantiles (17.30 horas) y festival de tonada (19 horas) por la tarde. Verbena por la noche, a cargo de "Dúo Reflejos" y Grupo "Ideas", a partir de las diez y media. No hay hora para cerrar la carpa porque, ya lo cantaba Víctor Manuel, la fiesta sigue "mientras se escuche una gaita o haya sidra en el lagar".

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