09 de octubre de 2016
09.10.2016
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Constancia y capacidad de planificación, armas contra un mercado cambiante

09.10.2016 | 04:32

Susana Baragaño y Yolanda Alonso (2012). Estas dos empresarias se llevaron el premio "Emprendedora de Langreo" hace cuatro años por su proyecto Eventys Gallery, una firma centrada en la organización de eventos y reportajes audiovisuales. "Nos metimos en este en lo peor de la crisis, pero nos ha funcionado bien y es muy gratificante. Mi socia Yolanda y yo somos con el yin y el yang; nos complementamos muy bien en el trabajo y nos ha ayudado mucho. Creo que las mujeres somos más resolutivas y autosuficientes a la hora de ser empresarias", explica Baragaño.

Miriam Cabanillas (2013). La franquicia de Edades con la que Miriam Cabanillas fue galardonada ha pasado a ser independiente y cambiar de nombre. Ahora la empresa se llama Cuidamos de ti y ha ampliado su cartera de servicios, que se centra principalmente en la atención a domicilio y acompañamientos a mayores. Tiene en plantilla a 22 personas (la mayor parte de ellas auxiliares de geriatría o ayuda a domicilio), cuenta con un centenar de usuarios y dispone de una tienda de aparatos gerontológicos. "Ofrecemos unos servicios que tienen demanda por el alto grado de envejecimiento de la población de la zona", apunta Cabanillas, que analiza su faceta de empresaria: "Creo que las mujeres somos constantes y tenemos mucho orgullo para seguir adelante. Yo tengo tres hijos y compaginar las dos empresa y familia es difícil, seas hombre o mujer".

Mar Camblor (2014). La constancia también es uno de los valores que más destaca Mar Camblor en las mujeres empresarias. "Somos muy perseverantes y creo que eso se nota en el negocio", indica Camblor, que puso en marcha hace dos años en la Puente Carbón, en Ciaño, el Llagar Alonso, un negocio en el que cuenta con la ayuda de su marido y de su hijo.

Lorena Veiga (2015). Con Raíz, empresa dedicada a producción y comercialización de cultivos ecológicos, es la empresa que Lorena Veiga gestiona junto a su marido, David Puertas. Ingeniera agrónoma, Veiga vivía en Sevilla cuando se quedó en el paro y decidió regresar a casa para hacerse empresaria. Ahora cuenta con dos huertas ecológicas en Cuturrasu y Siero. "Te encuentras con muchos problemas burocráticos; en lugar de encontrar facilidades son obstáculos", reflexiona Veiga, que se muestra optimista sobre el futuro. "Creo que están surgiendo iniciativas, gente que quiere hacer cosas. En mi sector hay mucha cooperación entre nosotros y ese es el camino".

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