06 de agosto de 2017
06.08.2017

Descenso del Nalón, 50 años de folixa

La fiesta nace en 1968 cuando el Eros Club baja el río, el grupo Campurra le da impulso y en los 80 se consolida con Xuan Ferrera y Luis Cueva

06.08.2017 | 06:17
Fotografía de participantes en Puente D´Arcu que se atribuye a la segunda edición del Descenso, celebrada en 1969.

El Descenso Folklórico del Nalón cumple cincuenta años. La gran folixa fluvial de las cuencas nace en 1968 durante la jira de las fiestas de Laviana, cuando unos chavales del Eros Club, que habían ido al Sella un par de semanas antes, deciden bajar el río en tablones y todo tipo de artilugios de Puente d'Arcu a La Chalana. En ese puñado de amigos estaban El Ché, Ferino Barbón y la actual concejal de Cultura, Inés García.

Chemari González, uno de los padres fundadores, pronuncia el primer pregón que simula leer en un rollo de papel higiénico a modo de pergamino. Cuál fue su sorpresa cuando al año siguiente se encuentran con un montón de gente en el río. Pero la cosa quedó en moda pasajera y al cuarto año y al quinto casi volvieron a bajar los mismos. Así lo cuentan en la Asociación de Amigos del Descenso Folklórico.

En los primeros años, como no había para carrozas, bajaban el río hasta en flotadores. Ahí entran en escena los del equipo de la Campurra. Ovidio Sánchez (senador del PP), Galván el de la ferretería y José Luis Blanco, el gestor, son algunos de aquellos entusiastas que pusieron en marcha a partir de 1972-73 lo que se conoce como Descenso Folklórico. Fijan las bases del certamen (bajar disfrazados, llevar madrina, la bandera de Asturias y un calderu, y desfilar por Laviana con la embarcación), sacan el primer cartel (1976) y envían notas informativas para promocionar la fiesta.

"La gente responde y los participantes se cuentan por cientos", recuerda Pablo Vázquez, presidente de la mencionada asociación. "Cuando los Campurra lo van dejando, otros toman el relevo", añade. Es una nueva etapa, hasta la mitad de los ochenta, en la que cada año entraba un nuevo organizador. "Ahí estuvieron Jorge Fonseca, el maestro, Gerardo Concheso? no quiero mencionar a más porque nunca estarán todos", prosigue. De ellos son aportaciones hoy tradicionales como el mural a la entrada de Laviana.

El relato de Vázquez entra en la edad de oro. "A mediados de los ochenta aparece la directiva de la consolidación". Muy longeva, estuvo cerca de 15 años con "figuras ineludibles como Xuan Ferrera y Luis Cueva, ya fallecidos," y Susi Moro. Ferrera es "un personaje casi mítico", como Cueva, que, siendo presidente del certamen, fallece en accidente laboral en la traída del agua; el concurso de carteles lleva su nombre, añade.

En los ochenta, el impulso dado por el centro territorial de TVE, siendo director Juan José Plans, multiplica la participación de embarcaciones de toda Asturias. El Descenso Folklórico del Nalón alcanza la mayoría de edad al pasar al sábado siguiente de la fiesta patronal de la Virgen del Otero. El Descenso toca el cielo cuando supera ampliamente los mil participantes y en 1991 es declarada Fiesta de Interés Turístico Regional.

Esa directiva de referencia logra que todo el tejido empresarial de Laviana apoye sin reservas. El dinero permite traer conciertos potentes -vinieron "Los Rodríguez", entre otros-, la fiesta empieza a ser muy conocida y a venir mucha gente. Echando la vista atrás, Pablo Vázquez reconoce que "el mérito de creer que el Descenso podía ser bueno económicamente para Laviana es de los Campurra". Pero había otros, "como los de la peña El Cuélebre, con Armandín (fallecido), Pepín el cura, y Carlos Cuesta", que apoyaron mucho y también creyeron en la celebración cuando era muy minoritaria.

En la primera década del siglo, esos grandes directivos se van dejando el listón tan alto que nadie se atreve a coger el relevo. Al Ayuntamiento no le queda otra que hacerse cargo de la prueba con un programa de mínimos. Son años de crisis. Los problemas se multiplican: la música amplificada de las carrozas tapa a las charangas, a la banda de música y a los grupos de baile y el botellón lo inunda todo. Como en el resto de las fiestas populares, el exceso de alcohol a edades tempranas provoca la pérdida de turismo y que la gente mayor y los niños dejen de participar.

Aquel bache ya es historia desde que hace cinco años tomara las riendas la Asociación de Amigos del Descenso. La savia nueva ha introducido mejoras organizativas para que nadie cuestione al ganador de la Sopera, ha conseguido un aumento exponencial del seguimiento de la fiesta en las redes sociales y un aumento de hasta un 15% de los participantes en cada edición.

Para las bodas de oro, se espera pulverizar todos los récords. Desde el segundo día, las inscripciones ya van por encima de los mejores precedentes. Laviana ha echado el resto, desde el ciudadano de a pie a negocios y empresas. El presupuesto ronda los 80.000 euros.

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