17 de mayo de 2018
17.05.2018

Los CSI de los incendios forestales

Miembros de las brigadas de investigación (Bripa) explican a escolares de Lena algunas de las técnicas para determinar cómo se producen y se propagan los fuegos en la montaña

17.05.2018 | 04:02
Un bombero muestra a un grupo de escolares algunas de las herramientas que utilizan contra el fuego.

Son el CSI de los incendios forestales. Miembros de las Brigadas de Investigación de Incendios Forestales (Bripa), dependiente de Bomberos de Asturias, desvelaron a los escolares de Lena algunos secretos de su trabajo. Una tarea difícil y estimulante: descubrir quién y cómo ha provocado un fuego en el monte. Sus investigaciones incluyen un análisis en profundidad de la zona quemada, desde la fauna y flora afectada a la detección de metales en el entorno. Su método da resultados. En doce años, las Bripa han conseguido ochenta condenas. La mayoría a través de pruebas indiciarias, sin testigos y sin haber presenciado el momento en el que se originó el fuego.

Iván Sánchez y José Manuel Cortina forman parte de una de las tres unidades de la Bripa en Asturias.

-¿Sabéis qué es esto?

Iván Sánchez se dirige a los pequeños con una herramienta en la mano. Es una suerte de escoba, pero con una goma en el extremo. Los chavales niegan con la cabeza. "Es un batefuegos, se utiliza para apagar los incendios", les explica el brigadista. También les da una lección rápida sobre su uso: "No se puede mover rápido y sin contundencia, porque se avivaría el fuego", señala. Así que hay que combatir las llamas con golpes secos y sin "abanicar" con la goma de la herramienta. También les muestra su uniforme y el casco se convierte en la estrella: "Yo lo quiero probar", grita un niño entre el público. Lo prueban todos, en fila india, antes de pasar a la siguiente parte del taller.

La más interesante y la que más expectación despierta: a los pies de los escolares, hay una zona acotada y cerrada con cintas de la Bripa. "Una vez que el fuego está ya apagado, es de vital importancia que nadie pise ni mueva nada del escenario en el que se ha producido", avisa Sánchez, mientras José Manuel Cortina mantiene a los chicos fuera del recinto. Una primera inspección ocular deja claro que el lugar ha sido arrasado por el fuego: hay piedras descolocadas, caracoles con el caparazón quemado y vegetación abrasada.

"Mirad esta piedra, ¿qué creéis que nos dice?", pregunta Sánchez. Algunas manos se levantan entre el público, sólo una voz tiene razón: "Yo creo que, dependiendo del lugar por el que esté quemada la piedra podéis saber de dónde venía el fuego", señala una niña. Respuesta correcta. Según Sánchez, "estos indicios son trascendentales para poder llegar a buen puerto". Los caracoles también guardan muchos secretos. El brigadista explica que "el caparazón quemado se queda de color blanco, mientras que la parte que no ha sido alcanzada directamente por las llamas permanece intacta". Otra prueba para determinar, aún con más exactitud, en qué dirección avanzaban las llamas.

Los miembros de la Bripa recogen pruebas: "Depende del escenario, podemos encontrarnos de todo. Desde cables quemados, si el fuego se produjo en una línea eléctrica, hasta tubos de escape cuando el fuego se originó en una máquina que estaba en mal estado". Cada una de las pruebas se marca, sobre el terreno, con una pequeña bandera amarilla. La dirección en la que los brigadistas consideran que avanzaba el fuego se establece con banderas de color rojo. Una vez que se ha marcado el lugar y se han revisado ya todos los elementos naturales, los miembros de la Bripa buscan otros indicios con un detector de metales. El aparato de teledetección también despierta la curiosidad del público.

Llega el papeleo. Todos los datos se recogen en unos informes, que los brigadistas rellenan con precisión en el lugar de los hechos y a posteriori. Incluyen un inventario de las pruebas encontradas y las estimaciones de los investigadores. "Estos documentos se entregan a la Fiscalía, así son los trámites", señalaron. El culpable o los culpables del incendio forestal, si los hay, tendrán que enfrentarse a un juicio.

En el turno de preguntas, los escolares no lo pusieron fácil: "¿Y si el incendio fue por un accidente, como por ejemplo que alguien tire una colilla al suelo?". Iván Sánchez responde rotundo: "No valen los descuidos, hay que ser muy cuidadoso para respetar los montes. Además una intervención por un incendio forestal resulta muy costosa, hay que tenerlo siempre en cuenta". También quisieron saber si han conseguido muchas pruebas sobre los incendios que asolaron la región en octubre de 2017. Los brigadistas replicaron que no pueden dar datos porque "no hablamos sobre las investigaciones que siguen abiertas". Así son las reglas del CSI de los incendios forestales.

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