[J. J. L. F.]
La violencia y las agresiones entre escolares están de máxima actualidad. Tal vez no sea un problema nuevo, sino que ahora está más enfatizado merced a la presencia y actitud de los medios de comunicación. Las soluciones a tal panorama no son fáciles y tal vez una manera de atajarlas sea mediante la literatura.
El profesor francés Marc Soriano piensa que «tal vez sería abusivo considerar la lectura como terapia, pero hay ciertos libros que pueden ayudar a los adolescentes a superar el estadio de la amargura y la revuelta violentaÉ».
A este tipo de libros -los que pueden aportar ideas tanto para jóvenes como para adultos- nos referimos en la siguiente reseña.
A PARTIR DE 8 AÑOS
Contado con una estructura lineal muy apropiada para narrar en voz alta por medio de un adulto, en realidad se trata de un texto, editado en formato de álbum, que teoriza de manera amena -aunque en el fondo no exenta de un toque pedagógico, pasado, eso sí, por el humor- sobre la agresividad de los jóvenes, con la conclusión de que es necesario darles alternativas con las que se sientan útiles, respetados y realizados, retratando al terrible Eduardo, el niño malo que se convierte a posteriori en el niño más bueno del mundo cuando se la da una oportunidad.
Las ilustraciones del autor británico, muy conocido en los ambientes de este tipo de literatura, son un apoyo incondicional al texto y tienden a la sencillez y expresividad como principios indispensables para la comprensión de la historia.
A PARTIR DE 10 AÑOS
Krissi va a quinto curso, es bajito y con gafas, y algunos alumnos mayores que él le insultan -«biberón», «chupete», «cerdo soplón»-, llegando a bajarle los pantalones o incluso a agredirle físicamente.
Tras haber sido golpeado en el patio del colegio Krissi se encierra unos días en la cabaña del árbol y es su amigo Olaf quien lo convence de que vuelva a casa.
Estamos, quizá, ante el mejor libro que se haya escrito hasta el momento sobre el tema. Profundiza muy bien en las causas del problema, con responsabilidades de todos, desde padres a maestros, y refleja muy acertadamente los traumas por los que pasan las personas víctimas de estos abusos: el miedo, la pérdida de autoestima (es significativo cómo al principio se mira al espejo y no se gusta y al final «le gusta el chico del espejo»).
Entre líneas se insinúa la influencia de la televisión e incluso se dan pautas al lector sobre cómo actuar: no callarse, actuar con valentía, etcétera.
A PARTIR DE 12 AÑOS
Dividido en tres tiempos: «Ab initio» (capítulo 1), «Corpus delicti» (capítulos 2 a 70) y «Consumatum est» (capítulo 80).
M. Murillo es profesor de Secundaria. Acosado por sus alumnos, da una bofetada a uno de ellos, lo que hace que todo el instituto se amotine, pidiendo la expulsión del agresor.
Tras un intento de suicidio del profesor y una investigación periodística, se pone al descubierto la trama urdida por el líder de la revuelta, un joven con problemas familiares, lleno de odio e intolerancia.
Aunque en el capítulo 66 el autor intenta dar una explicación de las causas de la violencia juvenil, apoyándose en recortes de prensa, tal vez el ritmo vertiginoso del relato le impida profundizar en el tema y en los personajes, aunque no por ello el texto pierde su interés.
Hay alusiones directas a profesores que no son solidarios y hacen cualquier cosa por quitarse el problema de encima o al deterioro de la educación pública, así como a la nefasta influencia de los medios de comunicación.
Debe recordarse también que en el fondo prevalece un canto a la importante función del educador («tres profesiones sagradas -dice el autor-: médico, periodista y profesor»).