Pensamiento

Cristianismo y violencia A la memoria de Santiago González Escudero, agnóstico, devoto, escéptico y entusiasta

 
San Agustín, en oración.
San Agustín, en oración. 

DOMINGO CABALLERO «¡Guerra, gritó ante el altar / el sacerdote con ira?» Esta música formó parte del recital de nuestra infancia, y a nadie le resultaba incongruente que el sacerdote pidiera guerra, y la pidiera a gritos, y la pidiera con ira.


La violencia, una violencia grisácea, ubicua, natural, sin objeciones, coloreó nuestra infancia y adolescencia, si bien un piadoso manto de amnesia, gris también, ubicuo y natural, nos ha llevado a donde habita el olvido.


Sin embargo, cómo olvidar aquellas lecturas de «vidas» de santos mártires, que generaban, bajo la mirada beatífica de familiares píos, una explosiva mezcla de impudicia pagana y religiosidad asfixiante. Doncellas tan tapadas como insinuantes rendían sus albos cuellos a la pagana espada, o quedaban desnudas a fuego limpio, o eran desgarradas por alimañas ateas. O sea, que descubrimos el volcánico placer del sadismo mucho antes que la genitalidad.


La violencia era ubicua. Y a nadie le extrañaba que muchos progenitores exhibieran varas como lenguas de fuego para corregir a sus retoños, por no hablar del cinto, con su mortificante hebilla. Madres había que eran virtuosas en el arte de sujetar a las niñas entre las piernas, descorrerles las bragas y «ponerles el culo como un tomate».


Se destilaba violencia, una violencia legítima, natural, sin objeciones. Aquellos mártires despellejados, aquellos tales fritos en aceite, aquellas doncellas azotadas, rojo sobre nácar, aquellos pechos rebanados ofrecidos en un platillo.


Todo redundaba con los Cristos sanguinolentos, con sus Madres traspasadas, con las santas transverberadas, con noticias en semisilencio sobre tal fraile o tal monja o tal seglar edificante que llevaban un cilicio en un muslo, ay, imaginable. Se sometían a la consideración del pueblo fiel corazones sangrantes extraídos del pecho, mientras las Vírgenes dejaban deslizarse lagrimones de nácar para soportar siete, y hasta doce, puñales angustiosos.


Y es que -se nos decía- existía una Culpa monstruosa, una mancha original e imperdonable, sin más detergente posible que una muerte atroz con efusión de sangre. Al otro lado sólo queda el Infierno Eterno, violento castiguísimo infinito que ni el mayor hijoputa mereciera.


Mariateresa Fumagalli, historiadora y socióloga, acaba de publicar en castellano una historia de la guerra y la paz cristianas hasta la fecha.


San Agustín lo dejó definitivamente claro por los siglos: el Pecado que arrastramos es tan original, tan sin comerlo ni beberlo, que sólo la extrema violencia ejercida sobre una Persona Divina podía poner en marcha una parcial detergencia. Aun así la violencia es consustancial a la «masa de pecado» del género humano: «¿de qué pueden quejarse los que en batalla mueren, si antes o después iban a morir, como desde Adán viene sucediendo?»


Y así la violencia se convierte en sacramental, puesto que todo un Dios bajó a padecerla, círculo teológico que explica exhaustivamente el devenir de la Humanidad y las leyes de la Historia, a saber: Pecado , Deicidio, Salvación, hasta la segunda vuelta de un Dios Salvador. Acaso el doctor Bueno se refiera a esta teoría omniexplicativa de la Historia, una teoría redonda comparada con las pretensiones de esos pelanas de izquierdas que pregonan palurdamente otras «leyes de la historia». (G. Bueno, La fe del ateo, 2007)


La doctora Fumagalli rememora las resbaladizas -por ensangrentadas- calles de la Constantinopla de los cruzados (»por el momento es mejor matarlos», que diría San Bernardo). Repasa las acciones de gracias de Gregorio XIII conmemorando la matanza de la Noche de San Bartolomé, recuerda la recomendación de Pío V de no hacer prisioneros entre los hugonotes. Y, en fin, el dictamen de la historiadora es que el pacifismo de la Iglesia fue minoritario y se postuló más bien en las soflamas, ay, de los herejes. En resumen, la Iglesia dominante no ha sido ni más ni menos violenta que cualquier otra institución coetánea, se ha en-carnado de tal modo en cada época que se ha confundido con ella, se ha in-corporado, se ha hecho, aunque divina, cuerpo, según ciertas «leyes de la Historia».


Ciertamente, subraya Fumagalli, que en este pasado siglo de masacres tecnobélicas, los papas se han echado las manos a la cabeza y le han dado vueltas y más vueltas a la «guerra justa», si bien todos ellos, agustinianos al cabo, apuntan a los pecados de origen: Benedicto XV ve la Gran Guerra como el resultado de «la violencia volteriana del socialismo», ya que «los proletarios arden de odio y de envidia». Pío X esgrime, por su parte, una lista muy específica de los males originales: «enseñanza laica, lucha de clases, inasistencia a misa, divorcio». Y, en fin, sobrevolando la postura de Juan XXIII, incómoda y nada agustiniana, aterrizamos en el pacifismo radical de Wojtyla, un pacifismo (guerra del Golfo) que no olvida las «leyes de la historia», introduciendo en el mismo lote la guerra, los feticidios, la eutanasia, la anticoncepción y el relativismo.


La creencia en la irrupción de un Dios como hombre en la Historia, su en-carnación, su in-corporación, su historificación, dio lugar a toda clase de exquisiteces filosóficas: una Sustancia/tres Personas, he ahí la condición para que la Segunda Persona de la Sustancia Divina sufra, sangre, sea violentada y muera. De ahí que la Iglesia consista en una perpetua en-carnación en la historia humana concreta. Tan concreta, tan historia, que tanto liberando esclavos como predicándoles obediencia estará en-carnada. Tan en-carnada va en el pecado como en la penitencia, y a duras y a maduras siempre estará justificada.


La ventaja de estos misterios arriscados, cocinados en Nicea, Constantinopla, Éfeso? bien es verdad que a golpe de dádivas, promesas, amenazas imperiales y otras prácticas poco edificantes, la ventaja -digo- es que Dios estaría más a la mano del hombre. La morisma, por el contrario, al dar culto a un Dios Unitario («No hay más Dios que Dios») dejaría desconectados y a la intemperie a Dios y a la Historia. Por eso el doctor Bueno (La fe del ateo, 2007) advierte deficiencias severas en la religión islámica y nos recomienda el cristianismo trinitario, por en-carnado y por español.


El problema -como apuntábamos- es que cualquier evento histórico puede ser explicado por la en-carnación, pues tan en-carnada en la Historia estaría una buena masacre como el dar de comer a los hambrientos.


Ahora bien. Puestos a en-carnarse , ¿por qué no hacerlo de otras maneras, igualmente contemporáneas y menos violentas?


En fin. Episodios crudelísimos de nuestra historia no pueden ser entendidos sino como una construcción conjunta de la violencia. De la violencia de la Iglesia y, por supuesto, de la violencia de sus enemigos. Y es que cuando el clima es pegajoso todo el mundo suda.

CINE


Protagonistas de 'La suerte de los Logan'.
´La suerte de los Logan´: Feliz regreso de Soderbergh

´La suerte de los Logan´: Feliz regreso de Soderbergh

Película centrada en un atraco, con ingredientes que encajan con el policiaco más clásico

 Cómo conseguir las entradas de la ´Fiesta del Cine´ y cuatro películas para ver

Cómo conseguir las entradas de la ´Fiesta del Cine´ y cuatro películas para ver

Desde este lunes 16 hasta el miércoles 18 disfruta de las mejores ficciones a 2,90 euros

Así envejecen las estrellas de cine

Así envejecen las estrellas de cine

Descubre cómo les han sentado los pasos de los años, y en muchos casos, las operaciones estéticas

´El muñeco de nieve´: La garantía de la novela nórdica

´El muñeco de nieve´: La garantía de la novela nórdica

Falta un toque más de brillantez y de emoción en los fotogramas de esta película


Todo lo que se sabe sobre el escándalo de Harvey Weinstein

Todo lo que se sabe sobre el escándalo de Harvey Weinstein

Las acusaciones de acoso por parte del poderoso productor de Hollywood se suceden

La Fiesta del Cine regresa este lunes a las salas

La Fiesta del Cine regresa este lunes a las salas

Como en ocasiones anteriores, se necesitará una acreditación para disfrutar de las entradas a 2,90...

Más cultura

Libros

Libros

Consulta toda la información sobre literatura: críticas, reportajes...

Música

Música

Todas las noticias sobre tus cantantes y grupos favoritos, en un sólo clic

Arte

Arte

No te pierdas ninguna exposición y entérate de los mejores eventos artísticos

Teatro

Teatro

Obras de teatro, ensayos, monólogos... informáte de las últimas novedades

Enlaces recomendados: Premios Cine