NACHO GUIRADO
DAVID ORIHUELA
Escritor, presenta hoy la novela «La lista de los 14»
Nacho Guirado (Oviedo, 1973) salda con La lista de los 14, su última novela, una deuda familiar y personal contraída hace muchos años, en los tiempos de la adolescencia y las preguntas. En esta obra el autor abandona los caminos de la novela negra por los que había transitado en los últimos años. Compagina el oficio de escritor con la profesión de fisioterapeuta. El presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, presenta hoy, a las siete y media de la tarde, en el Foro Abierto de la librería Cervantes de Oviedo la novela La lista de los 14 .
-¿Qué es «La lista de los 14»?
-Es mi novela más personal, un proyecto largamente acariciado y, también, postergado, a la espera del momento idóneo para emprenderlo. Es, sin ninguna duda por mi parte, mi mejor novela.
-Ha sido publicada en una colección de novela histórica, ¿acepta la catalogación?
-Evidentemente, la acepté cuando la editorial me la propuso, pero siempre he defendido que el escritor cuenta historias y luego otros las catalogan. La novela hace referencia a hechos históricos, pero también cuenta parte de la vida de mis abuelos, y hay una búsqueda motivada por el ansia de venganza y también una historia de amor. ¿Es histórica, biográfica, de suspense o romántica?
-¿Es una biografía de su abuelos Ignacio y Luisa?
-La novela aprovecha los acontecimientos en que mi abuelo se vio inmerso desde 1936 hasta finales de 1943. Utilizo sus experiencias vividas a modo de retales, pero hacía falta más paño para vestirme este traje. Aprovecho la parte inventada para tratar de responderme a mí mismo algunas preguntas que me surgían a la par que él me contaba su vida.
-¿Ha querido saldar una deuda con su pasado o con el pasado de España?
-Es cierto que lo que al principio fue una promesa, la necesidad de un adolescente de no permitir que la vida del hombre que más le había marcado desapareciese tras su muerte, se fue transformando poco a poco en deuda y, últimamente, en una pequeña losa. Al terminarla he respirado de satisfacción por el resultado, pero también por verme liberado de tamaña empresa.
-¿Siguen existiendo las dos Españas que se reflejan en su novela? ¿Y las dos Asturias?
-Siguen existiendo hombres que se identifican con alguna de esas dos Españas. Sólo hay que ver cómo se escandalizan algunos por la necesidad de los familiares de exhumar los restos de sus seres queridos exterminados por el régimen franquista. Pero también habita en los que nos metemos en la trinchera ideológica, y antes de escuchar cualquier propuesta sentimos la necesidad de etiquetar con izquierdas o derechas. El día en que seamos capaces de votar un proyecto político por sus ideas, sin rescoldos afectivos que disculpan o condenan, podremos decir que estamos enterrando las dos Españas. Pero, en realidad, la frontera que debería preocuparnos es la que se levanta, cada día más insalvable, entre los dos mundos, llámense Asturias, España o como queramos, de ricos y pobres.
-¿Ha sido duro en lo personal escribir un relato que en ocasiones se vuelve muy crudo?
-Lo más duro fue mirar de frente a mi pasado, un pasado que va más allá de esos dos años que cuenta la novela. Me costó mucho trabajo tomar la distancia necesaria para poder narrar esta historia sin perder el sueño.
-¿Ha sido muy complicada la documentación?
-El proceso de documentación fue facilitado por muchas personas que se brindaron a colaborar conmigo. Tuve la fortuna de contar con numerosos testimonios directos, hombres y mujeres de edad avanzada, lucidez para interpretar su pasado y tiempo para contarlo. Pero también me vi obligado a rebuscar en archivos o incluso descender a un pozo minero para saber cómo podía ser la vida que el personaje de Ignacio iba a descubrir al llegar a Asturias.
-Dice que es la novela de su vida, ¿será la última?
-No lo sé. Supongo que no. Espero que no. Tengo en mente algunos proyectos, pero todavía no me he visto con fuerzas para enfrentarme a ellos. Tendré que dejar que transcurra un poco más de tiempo.
-Sus tres últimas obras eran novela negra, ¿acepta la catalogación también en este caso?, ¿ha sido complicado el salto a la «novela histórica?
-Mis tres últimas novelas fueron catalogadas como novela negra, pero insisto en que mi intención es siempre el de contar una buena historia. Lo que es evidente es que la forma de narrar La lista de los 14 no tiene nada que ver con las herramientas de narración usadas en las novelas anteriores.
-«La lista de los 14» ha sido publicada por una filial de Planeta; está en una de las grandes.
-Me alegra mucho que esta novela haya sido editada por Martínez Roca, pues, si bien el mercado literario es francamente difícil, contar con el respaldo de una editorial tan importante te ofrece más oportunidades de llegar a los lectores.
-Asturias está dando en los últimos meses muchas novelas a los lectores, ¿es casualidad o un buen momento para la producción editorial con sello asturiano?
-Siempre que salgan buenas novelas quiere decir que es un buen momento, pero no debemos limitarnos al ámbito regional. Los buenos libros pueden nacer en cualquier parte del planeta y la literatura nunca ha de tener fronteras, ni físicas ni morales.