TINO PERTIERRA
Pues sí, el fenómeno boca a oreja existe en el mundo editorial, no es una leyenda urbana con al que revestir falsas sorpresas como El código da Vinci, Harry Potter o Millenium. Un buen ejemplo de ello es Bárbara G. Rivero una apuesta que ha salido de fábula a la editorial Almuzara. La fantasía galopante y las aventuras desbocadas de Laila Winter y las Arenas de Solarïe se han convertido en una de las propuestas más firmes y agradables de la literatura mal llamada juvenil. La buena literatura siempre es joven, dicho sea de paso. Sin grandes alardes de promoción ni masivas campañas publicitarias que pongan el libro en la sopa de la actualidad, Laila... , ha logrado lo más difícil, y lo que marca las diferencias en los tiempos que vuelan: que haya caído en la red. Foros, blogs, redes sociales... los escaparates virtuales se han rendido a una novela que, como no podía ser de otra forma, ha sido comparada hasta la saciedad con Harry Potter, por aquello de que la protagonista es una niña de pelo verde a la que el mundo da la espalda y que posee poderes especiales con los que realizar un viaje en busca de un tesoro. Un resumen flaco e insuficiente, claro está, pero es que lo importante del libro no es tanto su argumento (refritar es fácil, recrear es el desafío) sino la forma en la que está resuelto literariamente. Las referencias son inevitables: Potter, Tolkien, Ende, Pratchett y alguna más que se me escapa. Rivero ha puesto en marcha el ventilador de la imaginación y, dejando a un lado las inevitables flaquezas del autor novata, deja claro desde el principio que es una narradora nata, que maneja con destreza los hilos de la trama, dosifica los momentos álgidos con las transiciones pausadas, construye sus personajes sin dejarse llevar por el lugar común y avanza con fluidez por la acción sin caer en precipitaciones o fuegos de artificio peliculeros. La novela tiene el encanto de los juegos que se toman muy en serio, con una pureza imaginativa que no debería confundirse con candidez y una sencillez de estilo que dista mucho de la simpleza. Diversión noble y nutritiva.
Ahora, está a punto de caer Laila Winter y los señores de los vientos. Sólo hay que pasear por internet para darse cuenta de la expectación que generada. Y, a la vista de los primeros capítulos, todo indica que no habrá decepciones. Laila ha vuelto, y no hay que tener poderes especiales para saber que va a dar mucho que hablar. Y, sobre todo, que leer.