ANDRÉS MONTES
«Mi propósito al seguirle la pista a los huesos de Descartes ha sido metafórico porque sus huesos parecen vertebrar (si se me permite la ósea expresión) la propia modernidad». Russell Shorto escoge un singular hilo conductor, los avatares de los restos del autor del Discurso del método, para desentrañar casi cuatrocientos años de transformación del conocimiento humano y de nuestra forma de percibir el mundo. El resultado es un libro inusual, en el que la narración histórica se hilvana con el devenir de la razón para mostrarnos su potencial liberador junto con sus desvaríos y paradojas.
El título del libro, Los huesos de Descartes, confunde al lector en un primer momento, que teme encontrarse ante otra novela histórica, ese género que las más de las veces deriva en un saqueo de épocas y personajes como fondo o sustento de narraciones prescindibles. El subtítulo, «Una aventura histórica que ilustra el eterno debate entre fe y razón», no contribuye a deshacer el equívoco y en la duda (cartesiana, por supuesto) sólo cabe dejarse llevar por la curiosidad para disfrutar de los placeres del hallazgo, el regusto de encontrar en la avalancha de publicaciones, que complica la elección de un libro sin referencias, una obra que sorprende.
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