EUGENIO FUENTES
Emboscado
Es un hombre con nombre de mujer. Hace tiempo que la impostura, gestada en los años 90 en el fragor de la guerra civil argelina, fue desvelada: Yasmina Khadra era un comandante del ejército. Ya no lo es. Ahora sólo se dedica a escribir. Después de publicar una serie de novelas negras que desnudan con gran acierto la sociedad de su país, Khadra (1955) se paseó por los escenarios del conflicto con Occidente en obras como Las golondrinas de Kabul o Las sirenas de Bagdad. Con Lo que el día debe a la noche insiste en ese papel, que le ha valido acusaciones de colaboracionista, ignorando que no le mueve el servilismo hacia Occidente sino el malestar hacia las clases dirigentes árabes. La independencia argelina, vista a través de un personaje árabe criado en los círculos occidentales de Orán.
La siembra de un símbolo en tierras azotadas
Para el francés Giono (1895-1970), de quien muchos conocerán El húsar en el tejado, las acciones de un ser humano excepcional han de estar despojadas de todo egoísmo y regidas por una generosidad sin par, además de no buscar recompensa alguna y dejar huella visible en el mundo. Así lo enuncia el propio autor provenzal en las primeras líneas de El hombre que plantaba árboles (1953), una exhalación literaria que, en una muestra de su grandeza, lo mismo puede ser leía al pie de la letra que interpretada como un resonante símbolo del alcance de algunas actitudes.
El protagonista de este cuento hace ni más ni menos lo que indica el título. En una región devastada por la deforestación y los vientos. Con paciencia, con calma, con tino. Serán treinta años de esfuerzos que dejarán su huella. Giono, que despoja al máximo su lenguaje para abordar la empresa, enlaza en esta obra de madurez su juvenil pasión por la naturaleza y su posterior revuelta humanista contra el absurdo siglo XX.
Prohijado
Un adolescente judío, hijo de un rabino de escasa imaginativo y recta y dolorosa vara, tiene geminado el pulgar izquierdo y posee una prodigiosa capacidad para el cálculo matemático. Los estudios universitarios le alejan de su Nueva Orleans natal y le llevan a Pensilvania. Allí, en casa de un físico de renombre, sellará su unión, de consecuencias insospechadas, con un segundo hogar al que, sobre todo, le unirá la pasión por los números. Indagación en los meandros de lo oculto, El libro de la venganza es el debut en español de un autor con oficio, sentido del humor, profundidad y elegancia.