EUGENIO FUENTES
1- El latido de los bosques
Partiendo de un mito indonesio, metamorfoseado al antojo de su imaginación tras una estancia en la India, Chantal Maillard escribió a fines de los ochenta este Hainuwele que ahora se recupera en unión de una antología de tres libros de la época: Poemas a mi muerte, Conjuros y Lógica borrosa. Proclama Maillard que es todo lo que ha de pervivir de su primera etapa. Suena así: «Escucha, tú que ardes en la luz / sin consumirte nunca: / entre mi voz y el silencio, ¿quién quema, / quién arrasa en mi cuerpo / el lugar donde nazco cada día?
2- La angustia tras doblar el cabo de la media vida
Solstad (1941) está considerado una de las plumas mayores de Noruega y no escribe literatura negra. Más allá de eso, su escritura lo muestra como un indagador radical de la conciencia que, lejos de ensimismarse, amplía el marco de su exploración hasta dar cuenta de paneles enteros de la sociedad contemporánea. Tras Pudor y dignidad (2007), se publica ahora Novela once, obra dieciocho, la peripecia de un cincuentón de vida confortable y sin sentido al que recorre la angustia de avizorar el final en lontananza.
3- Sometida al padre, rebelde a los ayatolás
Hija de alcalde de Teherán y de parlamentaria en años del Sah, Azar Nafisi se dio a conocer con Leer «Lolita» en Teherán, una evocación de sus experiencias en los primeros años del régimen de los ayatolás. Instalada en Estados Unidos desde 1997, en Cosas que he callado Nafisi viene a plasmar su proceso de construcción personal, desde la infancia hasta sus primeros balbuceos activistas en la República Islámica. La búsqueda de los paralelismos entre las dictaduras y las familias autoritarias.