EUGENIO FUENTES
Se llamaba Hugh Munro, aunque le conocemos por Saki (1870-1916), y, además de legar al mundo una galería sin igual de cuentos marcados por una sangrienta ironía, hubiera podido dar clases particulares de cómo se escribe sobre política sin caer en las ridículas vacuidades que nos solmenan tantos comentaristas. Saki publicó estos artículos, que toman como punto de arranque diversos pasajes de Alicia en el país de las maravillas, entre 1900 y 1902, mientras Gran Bretaña se empantanaba en la guerra de los boers. Juan Gabriel López Guix, el traductor, ha identificado los fragmentos de Alicia y el contexto de cada pieza.
Así, a bote pronto, seguro que cualquiera recuerda los muertos de la calle Atocha o la masacre policial que desde Vitoria tiñó de rojo el currículo de Fraga. Pero hubo muchos más. Periodista de investigación durante décadas, Mariano Sánchez Soler, cuya amplia y rigurosa trayectoria garantiza la solidez de sus trabajos, ha triturado fuentes primarias y secundarias para dar buena cuenta de todos y cada uno de los cadáveres generados por la transición, un proceso mucho menos pacífico de lo que se dice.
Esto puede parecer una novela a cuatro manos. Y aunque lo es, en gran parte no lo es, porque apenas disfraza los hechos reales. Estamos en 1944 y ante nuestros ojos desfila, con los nombres cambiados y dando sus primeros pasos, la tropa de lo que luego se conocerá como «beat generation». Entre ellos, además de los autores, la curiosa pareja formada por Kammerer y Carr, una especie de Verlaine y Rimbaud redivivos. Carr acabará matando a Kammerer e implicando a los autores. Salsa rosa de muchos quilates.