ANA VEGA
Esta novela o sátira inteligente nos ofrece un relato a modo de espejo en el que se reflejan tanto los comportamientos y actitudes más absurdas del ser humano como de la sociedad en la que vive. Además, como una especie de caleidoscopio deforma las múltiples realidades que tan bien conocemos todos - bajos instintos, mediocridad, poder o hipocresía- hasta conducirlas al límite extremo, digamos que dicha exageración, ridiculización, llama la atención del lector de una manera eficaz y rápida.
Gabriele Tergit conoció el mundo del periodismo desde dentro, y así lo demuestra a la hora de narrar. Escritora y periodista, entre otras múltiples facetas, ofrece una versión ácida de la realidad siempre crítica y provocadora, denunciando todo abuso o injusticia.
Aquí se narra el ascenso y caída vertiginosa de un cantante, o estrella del espectáculo, Käsebier, y todo el proceso que le conduce a la fama de un modo inesperado y totalmente casual. Esto provoca todo un movimiento sísmico social a su alrededor, y a modo de dominó, dicho éxito va afectando a diferentes estratos sociales, clases y personajes de la narración, convirtiéndose por tanto en nexo de unión o excusa para mostrarnos todo ese tejido o trama o mosaico que se esconde tras cualquier círculo de poder. Un día, un periódico decide publicar un artículo sobre Käsebier, esto es tan sólo el principio de una carrera inusitada hacia el éxito de una especie de héroe alabado por un público arrastrado por la sugestión colectiva, que tararea de forma compulsiva y crea juguetes y todo tipo de adornos con algunos de sus grandes éxitos, con títulos que describen ya la profundidad de sus letras: «¿Cómo va a dormir, con esa pared tan fina?».
Un espejo que deforma la realidad y la estira al máximo del absurdo y con la que sin embargo nos sentimos identificados.
Alrededor del ascenso hacia la fama de este cantante mediocre y tan peculiar la autora crea una serie de personajes cuyas vidas van creciendo o menguando de forma paralela a través de Käsebier, de su éxito y posterior decadencia. Käsebier tal vez como metáfora de la terquedad del ser humano por controlar un espacio vital y posición social que siempre se nos escapa de las manos. Todo aquel universo creado alrededor de Käsebier, el mercado de productos y objetos, y el enriquecimiento de muchos mediante éste, se desploma de forma estrepitosa con la crisis económica y el momento histórico que atraviesan. Se derrumba, por tanto, todo castillo construido en el aire. Metáfora y moraleja sobre los débiles o inexistentes principios del ser humano: «¿Para qué necesitamos talento? La falta de talento aderezada con un poco de sadismo da mucho más dinero. Una chica violada tiene más tirón que una frase de Goethe, y eso que Goethe todavía tiene un pasar».
La autora plantea algunas preguntas que todos deberíamos poder responder o asumir de un modo sincero: «El éxito es una cuestión de sugestión, no de mérito». Algunas afirmaciones realmente duras de digerir: «Uno es más independiente siendo dependiente». Ciertas perlas difíciles de olvidar: «Las mujeres tan listas y tan leídas son horribles».
Gabriele Tergit demuestra con su biografía haber sido una gran mujer y con su obra una gran escritora, fiel a sí misma y a sus principios. Aún es posible encontrar un compromiso real en quien escribe.