Oviedo, E. CASERO
Paola García Cuetos siempre quiso patinar. Lo tuvo claro cuando apenas contaba cuatro años. Antes de jugar, prefería coger sus patines y rodar. Eso le ha llevado a ser la actual campeona de Asturias infantil, y lograr imponerse en el Trofeo «Issy» de París, al que acudió como invitada junto a la selección nacional, y finalizó quinta en el pasado Campeonato de España de su categoría. No obtuvo medalla, pero si una invitación de la Federación Española para acudir, el pasado fin de semanase a una concentraron con los mejores patinadores y técnicos nacionales en el Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat (Barcelona).
Tres días de entrenamientos, preparación física y coreografías que les sirven a los técnicos para realizar un seguimiento de los deportistas, y que García Cuetos califica como «inolvidables», sobre todo porque entre ellos se encontraba Leonard Lienhard, considerado uno de los mejores entrenadores del mundo.
De esta concentración, y de otras dos que se celebrarán en los próximos meses, saldrán los patinadores que representaran a España en las copas internacionales, y los campeonatos de Europa y del Mundo. Un sueño para ella.
«Mi objetivo este año es mejorar mi posición en el Campeonato de España, que será en mayo, y si es posible ir con la selección, aunque se que es complicado», confiesa la joven, que esta temporada se estrena en categoría cadete.
García Cuetos lleva años cosechando éxitos. Desde que comenzó a competir no ha habido campeonato de Asturias que se le resistiera. Se ha llevado el oro en benjamín, alevín y en infantil -seis años consecutivos-, además de representar al Principado en diversos Campeonatos nacionales e internacionales.
A sus 14 años recién cumplidos se le augura un gran porvenir. Tanto su madre, Eva, como su técnico, Richard Carbajales, coinciden en afirmar que Paola García «es una gran trabajadora». Ella cree que la única fórmula es «hacer lo que te gusta», y es que a los cinco años ya tenía claro cual era su vocación. «Siempre quise patinar. En mi colegio (San José de Calasanz, en Llanera) iban a ponerlo como actividad extra escolar, pero al final no hubo gente suficiente».
Sus padres, conscientes de que su hija lo que realmente quería era patinar, decidieron apuntarla en el Club Patín Ovetus. Nada pudo hacerle más feliz.
«Estaba encantada allí», recuerda. «al principio me costó un poco, pero me gustaba estar con todas las niñas y probar los saltos y las piruetas, aunque también tuve muchas caídas, y algunas dolían mucho».
Junto a ella siempre ha estado Richard Carbajales, quien también le ha acompañado al CAR en Barcelona. Él es quien más le conoce, y quien más puesta por ella. «Se que va a llegar lejos». Amante de la técnica por encima de lo artístico en las coreografías, tiene en García Cuetos a una fiel seguidora. «Me gustan más las competiciones de disco (coreografía) corto que largo, ya que pueden centrarte más en los saltos y en los aspectos más técnicos, y además te cansas menos», confiesa.
Ser tan disciplinada en el patinaje le ha servido mucho en la vida. Para ella, compatibilizar los estudios y la competición, aunque a veces es complicado, dice que no le supone mucho esfuerzo, aunque sí que debe renunciar a algunas cosas. «Por las mañanas voy a clase hasta las dos, y de cuatro a seis entreno de lunes a sábado, y los viernes, una hora a natación después de patinar», cuenta.
Sueña con llegar lejos en el mundo del patinaje, «por lo menos hasta que el cuerpo aguante», apostilla, pero de momento prefiere no pensar en el futuro. «seguro que también iré a la Universidad, pero ya pensaré en ello», concluye.