Oviedo, Elena CASERO
«Siempre me ha gustado ponerme metas». Loida Zabala, extremeña afincada en Oviedo desde hace seis años, acaba de conseguir la primera plaza para Asturias en las Paralimpiadas de Londres. El 1 de septiembre competirá en halterofilia, en la modalidad de -48 kilos. También logró marca en -44 kilos. Así se aseguró el pasaporte a la capital británica, pero a su 1,70 de estatura no le convenía estar en un peso tan bajo. «Mi entrenador me dijo que eligiera otro peso, por encima o por debajo, y no me fue nada mal porque obtuve un récord, pero lo pasé mal ya que tuve que ponerme a dieta; y comer tan poco con un ritmo de vida como el mío era excesivo», cuenta esta joven, que el 5 de abril cumple 25 años.
Llegar hasta aquí no ha sido fácil. Zabala, nacida en el pueblo cacereño de Losar de la Vera, encaminó sus primeros pasos hacía el kárate, deporte que comenzó a practicar cuando tenía 6 años. Dos años después, cuenta, «me cansé, y decidí probar con la mecanografía». Un cambio importante.
A los 12 años los médicos le diagnosticaron una inflamación en la médula que la dejó parapléjica. En ese momento cambió su vida, no sólo porque una silla de ruedas se convertiría en su gran compañera de viaje, sino porque, aunque aún no lo sabía, iba a iniciarse en un deporte que la llevaría a estar en lo más alto a escala nacional.
Para fortalecer sus brazos, Zabala se ejercitaba con pesas. Además de los estudios, las mancuernas se convirtieron en una rutina diaria. Cuando alcanzó la mayoría de edad, se dispuso a sacar el carné de conducir en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo. Allí le hablaron de la halterofilia, práctica deportiva que aún no conocía. «Me llamó mucho la atención, y quise probar». Ambiciosa y valiente, no dudó en apuntarse en el Campeonato de España que, al año siguiente, se disputaba en Madrid. Los resultados fueron bastante malos, pero salió ganando en muchas otras cosas. «Me faltaba muchísima técnica, y además yo nunca había levantado una única pesa echada, estaba acostumbrada a dos, y sentada, pero conocí a Lodario Ramón, y gracias a él he llegado hasta aquí».
Ramón, presidente del Club San Mateo de halterofilia, y actual seleccionador nacional paralímpico femenino, estuvo durante un año enviando a Zabala los entrenamientos por correo. El objetivo era que la cacereña mejorara su técnica, pero los frutos no fueron los deseados. Ambos decidieron que lo mejor era que Zabala viniera a Oviedo a entrenar con Ramón. «Estuve quince días, y la verdad es que avancé mucho más que el año anterior», cuenta. La joven, que por aquel entonces tenía 19 años, decidió que lo mejor era trasladarse al Principado y ejercitarse en el club de su técnico. Sus padres, conocedores de las grandes cualidades de su hija, aceptaron. Pero con una condición: debía terminar sus estudios de Administración y Finanzas.
Zabala se aplicó, y al año siguiente, ya con el título académico, se instaló en la capital asturiana para trabajar en el club San Mateo. La fuerza la tenía, pero adquirir una buena técnica fue algo duro al principio. «Me costaba mucho abrir bien los brazos y, sobre todo, respirar... saber hacer las pausas correctamente fue lo más complicado», reconoce.
Al año ya estaba lista para competir. Y tanto que lo estaba. Su palmarés lo atestigua. En 2006 fue campeona de España absoluta en -48 kilos, categoría en la que ha participado, salvo excepciones, durante estos cinco años. En 2007 fue oro en el Europeo junior y revalidó su título nacional absoluto levantando 73 kilos. En 2008, tras volver a proclamarse campeona de España estableciendo un nuevo récord, esta vez de 83 kilos, Zabala fue a sus primeras Paralimpiadas. «Ir a Pekín fue un sueño», cuenta, «acabé séptima, y las afronté, al igual que éstas, como un aprendizaje, porque no aspiraba a medalla, simplemente a realizar un buen papel y a intentar aprovechar al máximo la experiencia». En los tres últimos años Zabala no ha abandonado el oro en los Campeonatos de España absoluto, estableciendo el récord en 96 kilos. A nivel internacional, en 2009 se impuso en el Open de Rabat, y en 2010 fue quinta en el Mundial de Malasia. El pasado diciembre, regresó de los Mundiales de Dubai con el bronce, aunque esta vez en -44 kilos. Su progresión no tiene límites.
«Estoy muy satisfecha con lo que estoy logrando, es el resultado de todo el trabajo que he estado realizando estos años, y me hace darme cuenta de que merece la pena esforzarse en algo», señala Zabala, quien asegura que prefiere no pensar aún en las Paralimpiadas. «Mi objetivo es mejorar el séptimo puesto de Pekín, pero soy consciente de que será complicado porque el nivel es muy alto», sentencia.