Éibar, J. M. F.
La afición del Oviedo volvió a apoyar a su equipo en Ipurúa. La expedición de los seguidores oviedistas partió a las nueve de la mañana del Carlos Tartiere con parada en Unquera para tomar un refrigerio y de nuevo al autobús para llegar a Éibar después de más de cinco horas de viaje. Pero el resultado adverso enfureció a los seguidores azules, que en el viaje de regreso coincidieron con la expedición del equipo en la localidad Hoznayo (Cantabria), donde el autobús del Oviedo se detuvo a cenar como en es habitual en sus viajes al País Vasco. Cuando se encontraban en el restaurante, pararon también allí los autobuses fletados por el club en los que se desplazó la afición y se originó un enfrentamiento entre hinchas y jugadores. En un principio, sólo hubo insultos desde el exterior, pero después los seguidores entraron en el establecimiento y pasaron a las mismas dependencias en las que estaban cenando los jugadores y otros clientes. Hubo más insultos y las intervenciones del presidente, Miguel Cano; del delegado, Marcelino Salazar, y del entrenador, Ismael Díaz, calmaron los ánimos de los exaltados aficionados y las cosas no pasaron a mayores, pese a que instantes después se personaron en el local agentes de la Guardia Civil, llamados por los responsables del establecimiento.