Avilés, I. URÍA
El Avilés hizo ayer los deberes ante un Cudillero que en su estreno en el Suárez Puerta sólo inquietó en la segunda parte. Con los locales implicados en la lucha por meterse en la liguilla y los visitantes libres de preocupaciones, el partido se desarrolló según lo previsto. Héctor certificó su buena racha con dos nuevos goles que dan al equipo esperanzas de superar al Tuilla en la tabla la próxima semana.
La primera media hora del encuentro fue un monólogo de los de Pole, que se encontraron con un conjunto pixueto fallón en defensa y poco inclinado a presionar. El Avilés sólo miraba hacia adelante y el empuje tuvo pronto su premio. En una jugada a balón parado, el árbitro señaló penalti de Rodri sobre Oli por agarrón. Corría el minuto 20 y Héctor aumentó su cuenta particular con un disparo imparable a la derecha de Noguerol.
El tanto espoleó a los blanquiazules, que a punto estuvieron de lograr el segundo en la jugada del partido. Oli, uno de los más destacados a pesar de haberse perdido las últimas jornadas por lesión, abrió a la banda derecha para Roberto, que centró de primeras para que Radamés mandara fuera el balón de un zapatazo que salió rozando el palo.
En la reanudación, los de Froilán despertaron y se afanaron en destruir el juego de los locales. Estos momentos de imprecisión de los avilesinos se refrendaron con un penalti de Rubo sobre Chavi. El árbitro le perdonó la amarilla al defensa, que ya había visto una en la primera mitad. El propio Chavi logró la igualada, pero la alegría le duró poco al Cudillero. A los tres minutos, el recién salido Jacobo realizó un despeje en su área que le llegó a Héctor. El ariete aprovechó el bote del balón para superar a Noguerol e inmediatamente celebrar con sus características volteretas la decisiva diana. La ocasión más clara de la que gozó el conjunto pixueto, que reclamó dos penaltis por manos a los largo del partido, fue un libre indirecto que se quedó en la barrera. Pole hizo los tres cambios y curiosamente los dos juveniles que debutaban en Liga, Santi y Millán, dispusieron de sendas oportunidades. En la segunda, un providencial despeje de Quintana en la línea de gol evitó que el canterano firmara la sentencia.