JULIO PUENTE
Mediados de abril y el bondadoso Molinón no ha visto ganar a su equipo desde finales del año pasado. El Sporting, que hizo un aceptable primer tiempo, se desfondó en el segundo cuando el Castellón remontó el buen gol de Jairo. Cuando rondaba la novena derrota casera, apareció Omar y con un gol de lujo, digno del mejor rematador, igualó el duelo. Un pase de Canella, que llegó y centró más en media hora que todos los demás, lo paró con el pecho y, de espaldas y de chilena, mandó el balón al ángulo izquierdo de la portería de Oliva, que no se pudo ni mover ante la calidad de la jugada. Fue la pequeña salvación de un segundo tiempo nefasto de un equipo que está roto, pero que celebra con champán el empate gracias a la victoria del Lorca ante el Castilla, que sitúa el descenso a cuatro puntos; la derrota sabatina de la UD Las Palmas ante el Cádiz y algún resultado más que por ahí se haya dado. Así están las cosas, damas y caballeros.
Punto a punto ha de llegar la salvación. En el primer tiempo, las dos caras de la cantera, la desgracia de una nueva lesión de Chus Bravo y la alegría de Jairo con su gol y sus detalles de calidad, escondidos todo el año en el banquillo. En la segunda parte, la alegría del gol de lujo de Omar y la confirmación de que Joni López es el mejor central que tiene esta plantilla. Pero el chaval fue enviado al filial para ser sometido a un tratamiento científico dictado por los siete sabios de Grecia. También lo mandaron al cine con la novia. Ya debe de saber más de cine que José Luis Garci y Torres Dulce. Misterios de este Sporting decreciente que ha de estar pendiente del resultado de Lorca y Castilla. Fruto de la gestión del más tenebroso sportinguismo de alquiler. Fruto de un «proyetu» que no tiene ni pies ni cabeza. Que tiene menos tela que el vestido rojo de Sonia Monroy.
Tiene tela lo de Joni López, renovado y degradado, pero lo de Canella clama al cielo. Cada vez que pisa el campo, el lateral demuestra unas condiciones espléndidas para triunfar en este deporte. Pues precisamente por eso, ostracismo total. Tiene tela lo de Jairo, que cada vez que sale muestra su amplio repertorio, lo pongan en la izquierda, en el centro o en el medio centro. Y viva la madre superiora.
Para quienes no hayan visto el partido, que busquen en las teles el gol de Omar, el gol del año o de lo que va de siglo. El primer tiempo, aceptable; el segundo, insufrible. El Castellón no ganó por la inspiración del autor del gol que recordaremos siempre. Eso sí, que corra el champán, que el Lorca ha ganado al Castilla.