Madrid
El Milán culminó una tortuosa escalada y con su victoria por 1-3 sobre el Messina llegó a los puestos de Liga de Campeones, en un fin de semana en el que el Schalke dio un nuevo paso hacia su primer título de la Bundesliga y Chelsea y Manchester demostraron que el fútbol inglés es una cuestión de dos.
«Desde este instante, nuestro destino sólo depende de nosotros mismos». Las palabras de Adriano Galliani, el vicepresidente del Milán, plasman a la perfección la sensación de alivio que vive el club lombardo, zarandeado por los ocho puntos de penalización con que comenzó la temporada, por un pésimo inicio y por la sucesión de rumores sobre un cambio de técnico para el próximo curso.
Por eso, porque la trayectoria del Inter no ofrecía ninguna esperanza de lograr el título, el Milán se fijó como objetivo una plaza entre los cuatro primeros y ha tardado 31 partidos en conseguirlo.
Una parte importante del logro hay que atribuirlo al fichaje de Ronaldo. No sólo por su contribución en el campo, redondeada con el tercer gol ayer frente al Messina, sino porque cambió el estado anímico del club.
El Milán tiene 50 puntos, 21 menos que el Inter, que en el partido que cerró la jornada sufrió al límite para mantener su condición de invicto. De hecho, el Palermo, que lucha con el Milán por un puesto en la Liga de Campeones, llegó a tener dos goles de ventaja (Caracciolo y Zaccardo) hasta el minuto 67, cuando el argentino Julio Cruz redujo la diferencia. Trece después, el brasileño Adriano, que no marcaba desde el 11 de febrero, logró un afortunado empate que mantiene sin derrotas la marcha del equipo de Mancini.
En Alemania, el Schalke ve cada vez más cerca la conquista de su primera Bundesliga. Antes de la II Guerra Mundial conquistó seis títulos alemanes y, en 1958 otro, pero desde la creación de la Bundesliga, en julio de 1962, se acercó en varias ocasiones, pero nunca concretó el trabajo.
Ahora, lo tiene todo a favor. A falta de cinco jornadas, cuenta con dos puntos más que el Bremen (59) y ha recuperado al brasileño Lincoln, el creador de su juego ofensivo, que se perdió las últimas cinco fechas por sanción y que reapareció con gol, el tercero contra el Maguncia (3-0).
Mantiene la incertidumbre el Bremen, porque llega al tramo decisivo de la competición con sus mejores hombres en forma. Lo está el brasileño Diego, no sólo el mejor asistente, sino también goleador y, sobre todo, Miroslav Klose, que en la Copa de la UEFA, contra el AZ Alkmaar holandés, se quitó la losa de 900 minutos sin gol que le atenazaba y, ante el Dortmund (0-2), marcó su primer gol del año en Liga.
Tras ellos, Stuttgart (55 puntos) y Bayern (53) se mantienen a la expectativa, porque en el caso de los bávaros tienen motivos para confiar en un milagro.
El fútbol inglés, por último, es una cuestión de dos: Manchester y Chelsea. El sábado, el United logró el pase a la final de la Copa con una goleada sobre el Watford (1-4) y, un día después, el Chelsea sufrió 2-1 en la prórroga ante el Blackburn para hacer lo propio. La final, el 19 de mayo, y diez días antes ambos pueden decidir la Premier en Stamford Bridge y, quizá, cierren el capítulo de enfrentamientos en la final de la Liga de Campeones, el 23 de mayo.