Éibar (Guipúzcoa),
J. M. FELGUEROSO,
enviado especial de
LA NUEVA ESPAÑA
El Oviedo desaprovechó la primera de las siete finales que le restan para finalizar la Liga y su lucha por evitar el descenso a Tercera se complica un poco más. Con fallos defensivos, que ayer aprovechó muy bien el Éibar, y sin acierto ante la portería rival es difícil ganar y por tanto cada jornada que pasa se complica más la situación.
De mano, el técnico oviedista, Ismael Díaz, apostó por un once de lo más ofensivo, dando entrada a Pepín por el lesionado Jon Carrera, mientras que Lanzarote, casi inédito desde su llegada, entraba para sustituir a Moisés. Las intenciones eran claras, tener el balón el mayor tiempo posible ante un Éibar que no lo había pasado bien en sus últimas comparecencias en Ipurúa.
En un principio, el equipo armero intentaba buscar las bandas, de manera especial por la derecha, donde Codina ponía en apuros a los defensores oviedistas. Éstos replicaban intentando tocar el balón y, como el pasado domingo ante el Palencia, buscando la espalda de la defensa rival.
La primera oportunidad fue para los azules, tras una combinación por la banda derecha, pero el remate de Raúl Castillo se estrelló en la portería de Zigor. Eso no desanimó a los locales, que siguieron con su juego, enviando balones al área, donde los delanteros eibarreses, más altos y fuertes, ponían en apuros a los ovetenses. Tras dos faltas laterales y otros tantos saques de espina, un fuera de banda en principio inofensivo se convirtió en el primer gol. El balón paseó por toda el área oviedista, hubo rechaces de uno y otro, pero Altuna, más listo que ninguno, fue el último en cabecear y de suave vaselina superó a Gastón Pezzuti. El Éibar lo había conseguido.
A pesar de la derrota momentánea en el marcador, el equipo de Ismael Díaz Galán lo siguió intentando y Lanzarote tuvo en sus botas el empate tras un centro de Raúl Castillo, pero Larrañaga en última instancia envió el balón a córner. Y de lo que pudo ser el empate en en el marcador se pasó a que el equipo armero ampliase su ventaja. En un nuevo centro al área oviedista, de nuevo fallos defensivos, y Eneko Romo, siempre un peligro, no perdonó. Sólo poco antes del descanso los azules crearon una ocasión, pero la desbarató Zigor arrojándose a los pies de Raúl Castillo.
El técnico oviedista volvió a mover pieza en el descanso. Retiró a Rotundo y salió Kiko, dejando sólo a Michu por delante de la defensa. Todo o nada.
Y, al arriesgar, el Éibar tuvo sus oportunidades que por mala puntería o acierto defensivo del rival no se materializaron. Los minutos pasaban sin verse demasiado fútbol. Pudo marcar el Éibar, pero Fede Bahón lo impidió, aunque Eneko Romo aprovechó un regalo del árbitro para marcar el tercer tanto de penalti en el minuto 88. Kiko pudo marcar el gol del honor, pero nada podía evitar ya que el Oviedo siga sin ganar fuera de su campo y todavía más perjudicado en su intento de salvar la categoría.