Éibar, J. M. FELGUEROSO,
enviado especial de
LA NUEVA ESPAÑA
El entrenador del Oviedo, Ismael Díaz Galán, analizó en su comparecencia posterior al partido tanto lo sucedido ayer sobre el terreno de juego como del futuro que le espera al equipo. Con respecto al encuentro, señaló que «la circunstancia de que el Éibar se adelantase en el marcador nos hizo demasiado daño, además de condicionar mucho nuestro juego». Explicó que a partir de ese momento hubo un cierto desorden en el equipo, ya que «en la situación en la que nos encontramos intentamos buscar el gol, pero lo único que conseguimos fue que ellos nos hiciesen el segundo, que nos mató».
A pesar de la derrota, el técnico oviedista señaló que «hay que seguir intentándolo» y que, sin duda, de lo que estaba más satisfecho era de que «los jugadores se dejaron la piel en el campo». Es consciente de que «si el remate de Raúl Castillo, en los primeros compases del encuentro, entra, seguro que el partido hubiese tomado un rumbo muy diferente». El técnico azul sabía que enfrente «íbamos a tener un equipo que, además de su fuerza física, lo hace muy bien combinando y nos han hecho mucho daño».
Ismael Díaz piensa que su equipo «ha merecido por lo menos un gol, lo hemos intentado hasta el último momento y hemos llegado a jugar con cinco delanteros. Incluso, Kiko dispuso de una oportunidad muy clara al final, pero no hubo manera».
Para el técnico oviedista, «ya sabíamos que no iba a ser fácil salir de donde estamos, pero hay que seguir luchando hasta el final. El juego que realicemos es el que nos va a sacar de la actual situación y vamos a intentar hacer las cosas lo mejor posible».