Oviedo / La Coruña
En la lucha por seguir en la División de Honor juvenil no sirvió la teoría. El fútbol salvó en la última jornada al que peor lo tenía, el Oviedo, y condenó al descenso al que dependía de sí mismo, el Oviedo ACF. Los azules necesitaban ganar, y lo hicieron -2-1 al Porriño-, pero precisaban además que no ganasen sus rivales directos. También esto se cumplió. No venció ninguno, ACF incluido, y el equipo menos favorecido por las probabilidades no sólo se salvó, sino que lo hizo con tanta solvencia que terminó dejando a seis equipos por debajo en la clasificación.
El equipo de Javi Amieva se mostró en todo momento muy superior al Porriño, al que ganó por dos goles a uno en El Requexón, y sólo sufrió en los diez últimos minutos, después del tanto con el que los gallegos acortaron el 2-0 que habían adquirido los azules gracias al acierto de Nacho Méndez al final de la primera parte y a un penalti que Luis Enrique transformó a quince minutos del final. Los oviedistas, que ya sabían en los últimos minutos que la victoria les salvaba, superaron los nervios y la excesiva vehemencia de los jugadores del Porriño para conseguir el triunfo y la permanencia.
En La Coruña, mientras tanto, los resultados de los rivales directos -no ganó ninguno- habrían garantizado que un empate del ACF los salvaba a ellos y al Oviedo, pero el Astur no pudo con el Montañeros. No dio la sensación de estar jugándose la permanencia, se vio desbordado desde el comienzo y perdió por tres a uno.