Valencia, Alfonso GIL
El Valencia consiguió una victoria balsámica ante un rival directo que le permite reengancharse a la lucha por el título, en un partido en el que aprovechó la inferioridad numérica del rival durante todo el segundo tiempo. Otra clave estuvo en los penaltis. El Sevilla malogró el suyo en el primer tiempo y el Valencia aprovechó el que tuvo al principio del segundo. Los dos goles del asturiano Villa, que cuajó un buen partido, fueron suficientes para neutralizar a un rival que, sin hacer un mal encuentro, apenas dispuso de ocasiones.
La primera mitad fue intensa. El Sevilla manejó más el balón que el Valencia: su línea medular era más consistente, mientras que los jugadores locales recurrían al balón largo o, en su defecto, a las acciones individuales de Joaquín. La posesión de balón del equipo sevillista no se tradujo en claridad ante la portería, pues apenas dispuso de ocasiones de gol en el primer período. En el minuto 26, en cambio, un gran pase de Marchena a Villa acabó en el 1-0, en una acción de precisión y picardía. Dos minutos después pudo haber un penalti de Miguel a Luis Fabiano. Seis más tarde lo hubo de Miguel a Navas. Maresca disparó fuerte, pero Cañizares, con la ayuda del poste, evitó el gol.
El segundo período arrancó con una jugada clave. Hinkel derribó a Villa dentro del área: penalti y expulsión. El propio Villa hizo el 2-0 y dio paso a un nuevo partido. El gol no llevó la tranquilidad a Mestalla y el Sevilla no se rindió, pero mediado el segundo tiempo el Valencia dio por primera vez señales de encontrarse cómodo y cerró el partido.