|
|
|
HEMEROTECA » EL TIEMPO » |
|
Avilés, Mario D. BRAÑA
Hace cuatro años, Rubén Garabaya se llevó un chasco cuando se quedó fuera de la lista definitiva para los Juegos Olímpicos de Atenas. «Estuve relativamente cerca. En enero había ido al Campeonato de Europa de Eslovenia y fui uno de los últimos descartados. Me hacía mucha ilusión, pero tampoco fue una sorpresa porque esas cosas se ven venir». Así que Garabaya se pasó aquel mes de agosto de 2004 en plena pretemporada con el Valladolid y con envidia de Alberto Entrerríos y compañía. «Uno de nuestros partidos coincidió con el de la selección. Habría 200 personas en el pabellón y la gente estaba más pendiente de la televisión que de la cancha».
Ahora que por fin le toca a él, Garabaya quiere vivir intensamente cada momento: «Para mí los Juegos son un sueño y el objetivo más grande para cualquier deportista. Y si encima tenemos la suerte de conseguir una medalla sería lo máximo». Una valoración que también sirve para el balonmano: «La preparación de las selecciones se mide por ciclos olímpicos. Vas poniéndote metas a corto plazo, pero en el balonmano los Juegos son otro mundo».
El sistema de competición sí será muy parecido al de otras grandes competiciones, como Mundiales o Europeos: «Lo lógico es pensar que estaremos entre los cuatro primeros de nuestro grupo, con lo que el partido más importante será el de cuartos de final. Si tenemos suerte con el cruce ya podremos pensar en las medallas». Para respaldar esa declaración de intenciones, la selección española ofrece algo más que su potencial deportivo. Según Garabaya, «el ambiente entre nosotros es genial. Eso ayuda a pasar las concentraciones largas y pesadas. El espíritu de grupo no lo inventaron los del baloncesto, sino los de balonmano».
Rubén Garabaya contribuye a ese «buen rollo» con un carácter abierto y positivo, que contrasta con la imagen de fiereza que ofrece en la pista. Garabaya es un luchador y un trabajador, virtudes que lo han convertido en un fijo de la selección desde la llegada de Juan Carlos Pastor, que lo había dirigido en el Valladolid. Pero no sólo eso. La lesión del pivote hispano-cubano Rolando Uríos ha sacado a la luz sus condiciones para el juego de ataque, que Garabaya siempre reivindicó.
Un jugador completo, formado en la cantera de Corvera y endurecido durante los diez años que pasó en varios clubes de la Liga Asobal, hasta llegar al potente Barcelona. Allí se reencontró con otro técnico decisivo en su carrera, Manolo Cadenas, que le dio la alternativa en la élite en el Ademar. La primera temporada en el Palau no ha sido productiva, pero Garabaya está convencido de que pronto engordará su palmarés. Eso será a partir de septiembre. Antes tiene cosas que hacer. Sabe lo difícil que es llegar a unos Juegos Olímpicos. Ya está disfrutando de ellos. A partir del domingo trabajará como es habitual en él para que participar no sea lo único importante.
Vive la emoción del Mundial de Fórmula 1 y sigue a Fernando Alonso en Ferrari

| LA SELECCIÓN DE LOS LECTORES | ||
LO ÚLTIMO |
LO MÁS LEÍDO |
LO MÁS VOTADO |
Todas las noticias, las fotos, los vídeos del Sporting de Gijón. Consulta la clasificación y el calendario. Plantilla 2011/2012.
Todas las noticias, las fotos, los vídeos del Real Oviedo. Consulta la clasificación y el calendario. Plantilla 2011/2012.
La actualidad de Moto GP, Moto 2 y Moto 3. Todo sobre el Mundial de Motociclismo.
| CONÓZCANOS: CONTACTO | LA NUEVA ESPAÑA | CLUB PRENSA ASTURIANA | PUNTOS DE VENTA | PROMOCIONES | PUBLICIDAD: TARIFAS| AGENCIAS| CONTRATAR |
|
|
|||||||