Cornellana (Salas),
E. PELÁEZ
El campanu también muerde el cebo de la crisis. El primer salmón de los ríos asturianos de la actual temporada, pescado por el praviano Gonzalo Álvarez Rodríguez en el río Narcea, en Puente Quinzanas, no alcanzó la cifra obtenida por el ejemplar más madrugador del pasado año a pesar de que su peso era el doble. El restaurante ovetense Bocamar pagó 8.500 euros por un ejemplar de 10 kilos y 93 centímetros de longitud, que se quedan lejos de los 14.500 euros desembolsados por el restaurante avilesino La Chalana por un salmón de 4,9 kilos.
Bien es cierto que el campanu no salió en la primera jornada de pesca, el pasado domingo, aunque llegó a una inusual convocatoria de la subasta pública que organiza en el monasterio de Cornellana la Feria del salmón y que por primera vez se celebró fuera del día inaugural. Ese hecho restó afluencia de pujadores al acto. Asistieron siete de los once restaurantes que se acercaron el domingo a la localidad salense a esperar por el primer ejemplar.
La subasta arrancó con 2.000 euros. Las manos de los pujadores se levantaban con soltura, subiendo de 500 en 500 hasta los 5.500 euros. La Zamorana, de Gijón, llegó a 6.000, que eran sobrepasados por los 6.500 euros de Bocamar. Casa Tista, de Ribadesella, ofreció 7.500 euros. Entonces llegó un parón hasta que La Zamorana incrementó la cifra a 8.000 y finalmente Bocamar decidió subir otro peldaño, hasta los 8.500 euros. Era el debut en la subasta de Manuel Fernández, propietario del Bocamar, que adquirió el primer ejemplar de 10 kilos que capturó Gonzalo Álvarez, de 62 años y natural de Folgueras (Pravia). «Había pescado alguno de 8 kilos, pero de 10 ninguno», aseguró en referencia al campanu que supera a los salmones de mayor peso de toda la temporada pasada.
El pescador se mostró satisfecho con el precio, aunque resaltó que «si sale el primer día hubieran pagado más, quizás unos 18.000 euros». Se llevó 8.500 como recompensa a los 40 minutos de lucha para sacar el salmón hembra del agua. «Cuando lo tienes agarrado sientes un placer enorme, y después, nerviosismo», señaló. Y tras la subasta el pescador sólo pensaba en celebrarlo con una cena y en volver al río al que acudió, en Puente Quinzanas, los tres primeros días de la temporada. Se da la coincidencia de que en este mismo pozo, sito ya en la zona baja del Narcea, fue donde Isaías Rebordinos sacó el campanu del año pasado, aunque entonces fue en la jornada de apertura.
Mientras, el dueño del restaurante Bocamar confesó que se planteó la subasta como un reto. Exhibirá la pieza en su establecimiento para que la puedan contemplar los clientes y después lo disfrutará en familia. «Comparado con otros años es más barato y un salmón más grande, un buen ejemplar», dijo Fernández, que repetirá en la próxima edición. En ésta su primera subasta acudió sin plantearse una cifra límite. Los restaurantes Peña Mea, de Llanera; La Chalana, de Avilés; El Tizón, de Oviedo, y La Campana, de Llanera, participaron también en la puja, que fue seguida por numeroso público.
El campanu y el pescador fueron recibidos con aplausos y cohetes en el exterior del monasterio de Cornellana. Poco después Gonzalo Álvarez observaba acompañado de su familia cómo la cifra iba subiendo. «No es saber o no saber, es tener suerte», explicaba ante las cámaras de televisión que reclamaban su presencia como autor de la primera y única captura por ahora.