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HEMEROTECA » EL TIEMPO » |
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Gijón, Á. C.
Fernández Borbalán, árbitro del Valladolid-Sporting, efectuó el pitido inicial y las calles de Gijón se vaciaron. Al trasiego de camisetas rojiblancas y rugido de los motores, le sustituyó el tímido bullicio generado desde los locales donde se seguía el partido. La lluvia hizo su aparición iniciada la primera parte y acabó de dispersar a los pocos despistados que contemplaban de reojo el verde imperante en las pantallas de televisión a su paso por delante de los bares.
La Mareona que se quedó en Gijón ya inició su liturgia a media tarde, donde el ir y venir de familias ataviadas con los colores de su equipo hizo su aparición. Un goteo continuo que tuvo su mayor apogeo minutos antes del inicio del partido. El silbato del colegiado marcó el toque de queda y dio paso a que contemplar un transeúnte pasara, de la cotidianidad, a mera anécdota. La vuelta a casa devolvió vida, vida rojiblanca, a las travesías.
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