Oviedo, Elena CASERO
«Hay que darle un poco de vida a la afición, que se divierta y hacerle disfrutar», señaló tras la sesión preparatoria de ayer Jorge Rodríguez. El central gallego, al igual que el resto de sus compañeros, no oculta su deseo de que comiencen los partidos amistosos -el primero de ellos el sábado, día 1, en el trofeo «Mino» ante el Colloto- y dejar un poco de lado el esfuerzo físico al que los jugadores están siendo sometidos desde la pasada semana. «Ya son muchas sesiones encima y las piernas lo notan, aunque es lo que toca en la pretemporada», comenta Rodríguez, «la verdad que ya tenemos ganas de comenzar a jugar, de afrontar los partidos de la mejor manera posible, empezar con buen pie y llevar todo esto a buen puerto».
Otro de los recién llegados al club, el mediapunta Manu Busto, coincide con su compañero en que las sesiones comienzan a hacerse pesadas y entre la plantilla ya hay ganas de jugar. «Cuando ves que los partidos están más cerca, se hace todo más ameno, ya no es tanto correr y hay más cambios de ritmo», afirma el cántabro, para quien la pretemporada con los azules se está haciendo especialmente dura. Aunque el tema de la bajada de azúcar que sufrió el pasado viernes en La Morgal está superado, Busto reconoce que hacía tiempo que no tenía unas jornadas de entrenamiento tan duras, «me está costando un poco, pero a nivel grupal nos vienen muy bien para el futuro», comenta.
La próxima semana los azules se presentan ante su afición en el Carlos Tartiere, minutos antes de enfrentarse al Racing de Santander, un encuentro muy especial para los jugadores tanto por el nivel del rival que tendrán enfrente como por el reencontrarse de nuevo con su afición, una afición que los nuevos en la entidad califican de «excelente» y que, como Manu Busto, esperan que los reciban con los brazos abiertos. «Yo sólo espero poder hacerlo lo mejor posible, y si a la gente le gusta lo que hago, pues mejor», apuntó el jugador al término de la sesión. Una jornada de entrenamientos la de ayer por la mañana de algo más de dos horas de duración, en la que, como viene siendo habitual durante las sesiones matutinas en El Requexón, los ejercicios con balón y los rondos son la tónica habitual. Después de la charla con la que el técnico avilesino Raúl González suele iniciar los entrenamientos, los jugadores estuvieron varios minutos dando toques de balón, realizaron disparos a la portería que defendían Iván y Aulestia y finalizaron la sesión con un partidillo en el que se pudo ver por primera vez en este verano la cara menos amable del entrenador azul, que recriminaba a sus jugadores el estar jugando «sin cabeza» y asegurando que «de descerebrados está el mundo lleno». Unos instantes de tensión que apenas duraron unos segundos. La única ausencia del entrenamiento fue la de Jandro, recuperándose de una gastroenteritis, mientras que Rubén González continúa ejercitándose a menor ritmo.