Gijón, J. E. CIMA
«Me tocó lidiar momentos muy críticos, como afrontar dos huelgas, los derechos de retención y aumentar el dinero de las quinielas, pero creo que con aquellas decisiones duras se pusieron unos buenos cimientos para el fútbol». Así justifica Manuel Vega-Arango sus tres años de mandato como primer presidente de la Liga de Fútbol Profesional (LFP), que ahora cumple un cuarto de siglo de aquella época.
El presidente del Sporting tiene claro que ahora la Liga de Fútbol Profesional «tiene muchas virtudes, habrá también algunos defectos, pero es como una patronal de los equipos. Es la forma de conseguir cosas y tener derechos. En aquellos años, cuando me eligieron presidente, tuve que afrontar dos huelgas con muchas negociaciones. Una por el dinero de las quinielas, que duró tres domingos, porque sólo nos daban el 1 por ciento y se logró aumentar y ahora los clubes reciben buenas cantidades. Y la otra fue la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), que duró otros dos domingos, donde los equipos jugaron con juveniles como el Sporting. Fueron momentos muy tensos y de duros enfrentamientos».
El mandatario sportinguista añade sobre aquel mandado en la LFP que «en el dinero de las quinielas me tocó luchar con el Consejo Superior de Deportes (CSD), que dirigía Román Cuyás y estaba de ministro de Deportes Solana. Fue una lucha titánica, pero se consiguieron esos buenos logros para el futuro».
Manuel Vega-Arango tiene claro que en aquellos momentos el «fútbol no tenía la fuerza de ahora y tampoco había las televisiones. Pero se asentaron una buenas bases. Pablo Porta, presidente de la Federación Española de Fútbol, quiso que la LFP funcionase y la pusimos en marcha. Los clubes tienen que regirse por sí mismos, pero manteniendo siempre unas buenas relaciones con la Federación, porque entre ambos debe haber unión como unos vasos comunicantes».