Oviedo, E. C.
Alberto Contador, flamante vencedor de la pasada edición del Tour de Francia, tiene mucha y variada relación con el Principado. A pesar de ser de la localidad madrileña de Pinto e hijo de extremeños, a lo largo de su carrera deportiva han sido muchos los asturianos que le han marcado, como el ciclista mierense Benjamín Noval, su incondicional escudero con el que compartió muchas noches de hotel en las concentraciones de las carreras ciclistas; o el médico jienense afincado en Asturias Nicolás Terrados, a quien conoce desde que tiene 16 años, y quien destaca del madrileño que, además de ser muy buena persona, «ha sido siempre muy trabajador y muy disciplinado con todo lo que hace». Otra de las personas que ha marcado la vida tanto profesional como personal de Contador es el doctor Santiago Zubizarreta, quien le salvó la vida después de que el corredor sufriera una aparatosa caída durante la Vuelta a Asturias en 2004, a causa de un coágulo en el cerebro que en pocos minutos hubiera podido acabar con su vida. Una dolencia que, según Terrados, el ciclista se trata «con mucha disciplina, controlando totalmente la medicación y cuidándose al máximo». A todas estas relaciones, o «conexiones astures» más o menos conocidas por los aficionados, se le une otra que, aunque no le repercute directamente, sí le ha influido en su vida. El hermano marista Hilario Álvarez, nacido en Mieres, quien ejerció un papel fundamental en la vida de la madre del ciclista, Paquita. Álvarez fue durante varios años el maestro de Latín y Literatura de Paquita, una mujer que se entregó en cuerpo y alma a los estudios durante su juventud y adquirió una serie de valores que ha inculcado a sus hijos. Aunque Álvarez falleció en Barcarrota hace ocho años, uno de sus compañeros de congregación durante los años en los que Álvarez estuvo en los maristas, el hermano Tomás, nacido en Teverga, lo recuerda como un hombre «muy nervioso, con muchas inquietudes, y una persona muy inteligente que como profesor era un fuera de serie».