Torrelavega (Cantabria),
Víctor RIVERA,
enviado especial de
LA NUEVA ESPAÑA
Al Sporting le pesaron las piernas y la falta de acoplamiento de los recién llegados en su primer test del verano. Los de Preciado necesitan más partidos para coger la chispa que caracteriza su juego. Con todo, el partido de ayer permite sacar algunas conclusiones. Por ejemplo, que Miguel de las Cuevas y Rivera tienen mucho que aportar a este equipo, que la defensa va seguir siendo el caballo de batalla durante toda la temporada y que Míchel parece muy motivado ante la nueva temporada. Quizá fuese por el especial marcaje al que le sometió ayer un ojeador de la Premier.
En el primer tiempo, el Sporting controló el choque sin pasar grandes apuros, salvo algún despiste defensivo en las estrategias. Faltó, eso sí, la frescura necesaria para desarbolar a un rival netamente inferior. De los nuevos agradó especialmente Miguel de las Cuevas, que lució verticalidad y desborde por la izquierda. El alicantino es una gran alternativa para las tres posiciones de la mediapunta.
El Sporting le entró bien al partido, con ganas de agradar. Y muy pronto generó las primeras ocasiones, que sembraron las dudas acerca de la seguridad del portero local Melero. El guardameta se libró de la expulsión por la benevolencia de un árbitro que no quiso complicarse la vida en un encuentro amistoso. Maldonado y Mate Bilic fueron los futbolistas más activos del Sporting hasta el descanso.
Melero fue redimiéndose gracias a su acierto para desviar dos disparos desde la frontal del croata Mate Bilic. El encuentro era plácido para los rojiblancos, mucho mejor asentados que su rival. El Sporting quería estirarse y lograba asomarse al área local. A pesar de que no generaba demasiado peligro, la sensación era de que el gol del Sporting podía llegar en cualquier momento.
Sin embargo, los de Preciado no aprovecharon sus ocasiones y la Gimnástica se atrevió a estirarse. A medida que el cansancio encogía al Sporting, el equipo cántabro fue perdiéndole el respeto. Juan Pablo evitó el gol local en un alarde de templanza ante Dani Cobo que entraba solo.
El descanso fue un alivio para todos. Ambos entrenadores presentaron dos equipos nuevos para la reanudación. El del Sporting era el esperado por su afición, que por fin pudo ver de corto a los nuevos fichajes. La experiencia acabó por resultar decepcionante. Preciado formó en el segundo tiempo un once plagado de fichajes y de jugadores del filial, más Míchel y Barral. La falta de acoplamiento se puso de manifiesto en seguida. El portero cántabro Raúl realizó un par de intervenciones de mérito, el árbitro le anuló un gol a Del Olmo por fuera de juego y nadie pudo objetar nada al zurdazo de Criso, que se coló por la escuadra.
Las llegadas rojiblancas fueron fruto del talento de sus futbolistas. Míchel, Rivera y De las Cuevas lideraron las acometidas del Sporting en este segundo tiempo. La Gimnástica se sintió cómodo defendiendo la renta y saliendo a la contra. El Sporting buscaba siempre la referencia de De las Cuevas por la izquierda.
La Gimnástica acabó por acusar el esfuerzo y se replegó en su campo. El Sporting dio un paso adelante en un intento por igualar la contienda. Fue acoso continuo que no se tradujo en ocasiones. Lo más cerca que estuvieron los rojiblancos de ver puerta fueron en sendos disparos desviados de Barral y Lora.
Seguimiento a Míchel
El centrocampista del Sporting Míchel se encuentra en la agenda de varios equipos. Ayer, en El Malecón, un ojeador del Bolton acudió para ver de cerca las evoluciones del centrocampista lenense, al que representa el intermediario asturiano Gelu Rodríguez.