Xagó (Gozón), E. CASERO
No hay mejor punto final para dos duras semanas de entrenamientos que acudir a la playa; y si el día acompaña, mucho mejor. Esto es lo que hicieron ayer los futbolistas del Oviedo, quienes se desplazaron hasta la playa de Xagó para completar el primer ciclo de la pretemporada, centrado, principalmente, en el ejercicio físico. Con la única ausencia de Mario Prieto, aquejado de una gastroenteritis, los futbolistas llegaron a la playa gozoniega pasadas las diez y media de la mañana.
Comenzaron la sesión realizando carrera continua por la orilla del mar, y empezaron a aparecer las primeras bajas. El portero Iván, con una inflamación en la rodilla que le acompaña desde comienzos de semana, abandonó a sus compañeros mientras se ejercitaban con el preparador físico, Fredy Valdés, y el segundo entrenador, Toño Velázquez, y acudió a la zona donde estaba Gabri, el fisioterapeuta, quien le aplicó hielo en la zona y le puso una rodillera terapéutica.
No fue la única baja. La segunda parte de la sesión, que consistía en subir y bajar unas empinadas cuestas, no estaba hecha para Manu Busto, Javi Barral ni Iván Ania, que continuaron corriendo varios minutos más.
La jornada matutina, que se prolongó durante algo más de una hora y media, continúo con diferentes ejercicios de equilibrio con el balón, y con la plantilla, a excepción de Rubén González, que se ejercitó con Gabri, dividida en grupos disputando partidos de fútbol playa. Como colofón final, un bañito que los futbolistas agradecieron enormemente.
El técnico se mostró muy satisfecho al final con el rendimiento que están teniendo sus jugadores. Muy ilusionado con la nueva etapa del club, Raúl González destacó el buen trabajo que están realizando y también la importancia de que los futbolistas «asimilen el trabajo y tengan sus tiempos de descanso».