Gijón, Á. CABRANES
«No despedimos a Minervino, le damos un hasta luego para poder encontrarnos con él en el reino de Dios», aventuró el párroco de la Asunción, Eduardo Jiménez, ante los feligreses congregados en su iglesia para despedir a Minervino García Hevia. Numerosos amigos y ex compañeros del que fuera jugador del Sporting en la década de los cincuenta se reunieron ayer para arropar a su viuda, Francisca Cortés y a sus tres hijos: Iván, David y Jesús.
«Coincidí con él en el Sporting, cuando logramos el ascenso a Primera. Era una persona responsable, buen compañero y el ejemplo de una gran familia sportinguista», destaca Rafael Biempica.
No en vano, dos de sus tres hijos, David e Iván, también formaron parte de la primera plantilla. Es por esta razón por la que el fútbol asturiano se volcó para dar el último adiós a Minervino. «Lo encontrabas en cualquier campo al que fueras. Siempre correcto, nunca tuvo una mala palabra hacia nadie», asegura Maximino Martínez, presidente de la Federación Asturiana.
«Guardo de Minín un recuerdo entrañable y cariñoso. No olvidaré nuestras charlas en mi peña», recuerda el también ex jugador Alonso Miluca. A su lado, Luis Dorado subraya: «Jugamos juntos en el Sporting y en El Entrego. Era un gran futbolista y mejor amigo». Rafael Viñes lo conoció en la que fuera la primera selección asturiana juvenil: «Era muy querido por los compañeros. Más tarde también coincidimos los dos como empleados de banca. Se va un gran paisano».
Enrique Castro, Quini, fue otro de los que quisieron estar cerca de David e Iván Míner. A su lado, ex compañeros como Ramón, Caco Morán, Marcel Sabou y Josu Uribe.