Oviedo, J. M. C.
España cerró con cuatro medallas (dos de oro, una plata y un bronce) su participación en el Mundial de Dartmouth (Canadá), tras una gran jornada final en la que el asturiano Fran Llera formó parte del novedoso relevo de K-1 200 metros que se llevó la medalla de oro, en tanto los vigentes campeones olímpicos, Saúl Craviotto y Carlos Pérez Rial, se hacían con la plata en K-2 200, la que será nueva distancia olímpica en Londres. A estas dos medallas hay que sumar el oro del zamorano Emilio Merchán y el palentino Diego Cosgaya en el K-2 1.000 metros, y el bronce del K-4 500 femenino, en el que formó la asturiana Jana Smidakova.
El equipo español, además de por el riosellano Fran Llera (Feve Oviedo Kayak), estuvo integrado por el catalán Craviotto, el vasco Ekaitz Saies y el gallego Pérez Rial. Los españoles cubrieron la distancia en un tiempo de 2:27.422, con una ventaja de 1,1 segundos sobre los alemanes Broeckl, Ems, Lubisch y Rauhe, y de 2,1 sobre los franceses Burger, Hybois, Jouve y Lutz.
Craviotto y Pérez Rial, que tienen fijado su lugar de entrenamiento en Trasona, a las órdenes del asturiano Miguel García, repitieron así podio en la jornada de ayer, pues previamente se hicieron con la plata en K-2 200, a sólo dos milésimas del título mundial, que fue para Bielorrusia.
La sevillana Beatriz Manchón Portillo y la ovetense Jana Smidakova, componentes ambas del K-4 que el sábado lograba la medalla de bronce, debieron conformarse ayer con la quinta plaza en el K-2 500 metros. La dupla española, que quedó sexta en el pasado Europeo, realizó un tiempo de 1:43.160, recayendo en esta ocasión las preseas en las húngaras Kozak y Szabo (1:41.144), las alemanas Fischer y Reinhardt y las suecas Nordlow y Paldanias (1.42.276).
Fran Llera también estuvo ayer en la final de K-1 500 metros. Séptimo en el pasado Europeo, el asturiano hubo de conformarse con la novena plaza tras marcar un crono de 1:40.835, en tanto el podio fue para el alemán Rauhe (1:37.605), el sueco Gustafsson (1:37.679) y el australiano Wallace (1:38.225).
La gran decepción volvió a llegar con el gallego David Cal, doble medallista en Atenas y Pekín, que fue noveno en la final del C-1 500.