Gijón, Víctor RIVERA
Y, finalmente, el Birmingham City llamó al Sporting y la negociación se inició oficialmente. El traspaso de Míchel al conjunto inglés puede ser cuestión de horas, siempre que ambos equipos cierren un acuerdo que parece inminente. El Sporting, que no tiene mayor interés por vender, es quien se encuentra en una posición de fuerza, al igual que sucediera hace semanas con el frustrado traspaso de Canella al Zaragoza. El club gijonés tasó al lenense en 3,5 millones de libras (4 millones de euros) negociables. Esto es, el Sporting aceptaría rebajar sensiblemente esta cifra a cambio de futuros incentivos que puedan elevar el montante final de la operación en función del número de partidos que dispute el futbolista, de que alcance la internacionalidad o de que el Birmingham City mantenga la categoría.
Las posturas están muy próximas en cuanto al montante final de la operación. El punto de discrepancia es la forma de pago y ahí, al igual que sucediera con el Zaragoza, es donde el Sporting se muestra inflexible. El club gijonés exige a los «blues» que realicen el pago al contado o que presenten sólidas garantías de cobro. En principio, la intención del Birmingham City era la de aplazar el pago, cuestión que el Sporting sólo aceptará si el conjunto inglés presenta unos sólidos avales. Ahí es donde entra el banco inglés Abbey, filial del Santander español, que sería quien podría respaldar al Birmingham City.
Durante toda la jornada de ayer se sucedieron las conversaciones entre el director general del Sporting, Alfredo García Amado, y la directora ejecutiva del club inglés, Karen Brady, que son quienes llevan personalmente la negociación del traspaso de Míchel. Una vez alcanzado el acuerdo entre clubes, Míchel firmará un contrato que le vinculará a los «blues» por las cuatro próximas temporadas y que supondrá una importante mejora en sus emolumentos.
El centrocampista lenense es una petición expresa del mánager del conjunto inglés, Alex McLeish. El técnico escocés dispuso que sus ojeadores en España hicieran un seguimiento del futbolista y él mismo tuvo la ocasión de verlo en directo en al menos dos oportunidades. Antes intentó llevarse al futbolista a la gira de verano que el conjunto inglés realizó por Austria e incluso llegó a pedirle formalmente permiso al Sporting para llevárselo.
La primera ocasión de verlo fue en el torneo que conmemoró el centenario del Portugalete, al que McLeish se desplazó personalmente. Míchel jugó aquel día el partido ante el Athletic y acusó los nervios de saberse observado. El lenense estuvo mucho más entonado una semana más tarde, cuando el Sporting visitó al Birminghan City en Saint Andrews. Míchel firmó una gran actuación en el que puede ser su estadio y terminó de decidir a McLeish para acometer su fichaje. Ante la demora de las negociaciones, McLeish presionó a su directiva con unas declaraciones en la prensa local de Birmingham en las que aseguraba que la plantilla necesitaba reforzarse con un «crack» para afrontar con garantías el reto de permanecer en la Premier League.
En el caso de confirmarse el traspaso de Míchel al Birmingham City, el Sporting tendría que buscar un sustituto para el centro del campo. Con la lesión de Matabuena, Rivera, Diego Camacho y Lora se quedan como los únicos efectivos para el centro del campo en el Nou Camp. El de Puertollano, además, puede jugar de mediapunta.