ÁLVARO FAES
Ni siquiera la publicación del peso de los monoplazas abre un hueco para la esperanza. Los misterios de la Fórmula 1, esas razones desconocidas por las que las cosas cambian de la noche a la mañana sin motivo aparente, dejan a Fernando Alonso con escasas opciones de ofrecer una alegría a la afición española. Octavo y con el cuarto coche más descargado de la parrilla, el ovetense queda pendiente de los imprevistos -la aparición del coche de seguridad, sobre todo- como único asidero para ofrecer un resultado fuera de lo común esta temporada. La sesión del viernes había dejado un buen sabor de boca. No sólo porque Alonso había terminado con el mejor tiempo, sino también porque el R-29 había rendido con brillantez en condiciones similares a las de la carrera y también con los dos tipos de neumáticos.
Nada fue igual ayer. El asturiano pasó el primer corte con cierta tranquilidad, sin afectarle demasiado un problema de reglajes que le hacía bloquear las ruedas delanteras. El equipo alteró el reparto de la frenada en el receso ante del segundo acto, donde se desveló que ayer tampoco iba a ser la mejor tarde del año. Octavo a igualdad de condiciones con el resto y, finalmente, idéntica posición cuando ya sólo estaban en pista los diez mejores coches. Ahora sólo un imprevisto o una carrera rocambolesca podría catapultar a Alonso hacia los lugares de honor. Bajo un sol de justicia y con el asfalto casi a cincuenta grados, el ovetense se vació sin éxito.
Pronto quedó claro que era el día de McLaren. Hamilton está de vuelta después de ganar en Hungría y logró su primera pole de la temporada. La lucha fue hasta el final con su compañero Kovalainen, pero un error del finlandés en la última curva le dejó sin opciones de inquietar al jefe.
Con los McLaren por delante se minimiza el bajón de los Brawn. Jenson Button cumplió sin estridencias (quinto) y se coloca al acecho del Red Bull de Vettel. Los coches de la bebida energética son sus rivales en la pelea por el campeonato y, con Webber noveno, podrá hacer labor de marcaje a Vettel con la calculadora en la mano para administrar los 18,5 puntos que le toma al australiano y los 24 que le lleva al alemán.
A pesar de la notable mejoría de este año y de su contrato por cinco más, la carrera urbana de Valencia debe luchar en muchos frentes. El Gobierno valenciano anunció ayer que pasa a ser patrocinador del Gran Premio. Una gran ayuda ante las presiones que sufre la organización, a cargo de la empresa Valmor Sports. Bernie Ecclestone, el patrón de la F1, ha hecho saber a través de la FOM -dueña de los derechos comerciales- que algunos aspectos logísticos deben cambiar si quieren seguir en el calendario. Las tribunas a medio llenar y otros aspectos de índole técnica, sobre todo relativos a la retransmisión televisiva, preocupan al jefe del «Circo», que cuida como oro en paño la marca Fórmula 1. En Valencia no quieren disgustos y por eso la ayuda oficial es bienvenida para cumplir al detalle con las exigencias de Bernie.