PABLO MONELLA
Casi sin dar tiempo a la terminación del verano, ya tenemos a finales de agosto el inicio de una temporada futbolística que se presenta apasionada en muchos y variados aspectos. Por un lado, la aparición en nuestra Liga de unos grandes futbolistas fichados por el Real Madrid; por el otro, la consolidación de un gran equipo como es el FC Barcelona. Asistiremos a una lucha entre estos dos grandes por la supremacía del fútbol. Pero, por otro lado, y esto es lo que a nosotros nos interesa, esta nuestro querido Real Sporting, que se presta a iniciar la segunda temporada en la máxima categoría, con lo que esto conlleva en todos los órdenes, ya que puede ser la del asentamiento definitivo del club en lo deportivo y en lo económico, tras una dolorosa travesía por el pozo de la Segunda División.
Con la experiencia que da todo lo vivido el pasado año, entiendo que en el presente se ha tratado de hacer las cosas de una manera más racional, aunando criterios deportivos y que encajaran dentro de los parámetros económicos por los que el club está tratando de discurrir. Quisiera realizar un análisis subjetivo de los nuevos fichajes. Se ha empezado a confeccionar el equipo por donde se debe, es decir, por la parte de atrás, con el fichaje de un buen portero, Juan Pablo, que hará un tándem de ciertas garantías con Pichu Cuéllar. La defensa, sobremanera en el centro, se ha reforzado con la mezcla de juventud y de experiencia, aspectos que se dan en el joven Botía y el experimentado Gregory. La verdad que, por lo visto hasta ahora, pueden formar un buen baluarte defensivo, quizá y si se me permite, con la salvedad de cierta lentitud en el francés, sobremanera en los desplazamientos laterales, a la hora de realizar las coberturas, ya que en el juego aéreo está sobrado y de contundencia indica otro tanto de lo mismo. En Botía sólo temo que la inexperiencia propia de la edad pueda impedirle en la categoría demostrar sus condiciones, pero para ello se requiere paciencia y esto es algo a no olvidar. Para completar la línea defensiva, por las bandas, entiendo que el club lo tiene cubierto sobremanera en la izquierda, y, si somos algo más comprensivos, también en la derecha con Rafa Sastre, con el que a veces somos demasiado exigentes. Malo será que en toda la organización deportiva de Mareo los técnicos del club no sean capaces de encontrar, adaptar o producir un recambio de ciertas garantías, ya que para esa demarcación sería un desafuero gastarse un dinero importante en un fichaje de fuera.
En el medio campo, los fichajes son de calidad contrastada en Rivera y todavía por demostrar todo lo que de buen fútbol lleva dentro Miguelito -como le gustaba llamarlo el mexicano Aguirre en el Atlético de Madrid- de las Cuevas. Si a ello sumamos algo que a mí me encanta en el equipo, como es lo que yo denomino el «3C» (Camacho, Castro y Carmelo), más las notables aportaciones del resto, podemos tener cubierta con suficiente solvencia esta parcela tan importante en un equipo. Donde ya veo más carencias es arriba, creo que la delantera está coja de efectivos. Barral y Bilic necesitan más ayuda, porque puede hacérseles muy larga la competición (contemos los partidos de Copa), y esto puede ser demasiado para dos únicos delanteros. Los responsables deportivos sabrán qué hacer y qué aspectos mover para completar esta línea tan vital, porque si el año pasado todos clamamos por más solidez defensiva, no podemos olvidarnos tampoco de la faceta atacante, tan primordial también en el equipo.
Intuyo que en esta venidera temporada existirá demasiado tráfico en la zona de peligro de la clasificación, y se verán involucrados una docena de clubes luchando todos por el mismo objetivo. Hasta ahora la pretemporada del equipo ha sido victoriosa, si exceptuamos las derrotas ante la Gimnástica y el Celta, lo cual significa que las cosas se están haciendo bien, pero que no nos tengan que recordar durante la competición ese tan archiconocido comentario de que «el Sporting se parece a un chiringuito? porque sólo funciona en verano».
Y, ya para terminar, quisiera referirme al entrenador. Los lectores saben cuál es mi opinión sobre Preciado, no en vano le he dedicado un artículo loando todo lo que el cántabro ha logrado en Gijón. Pero después de lo oído y leído al término de la pasada temporada, creo que el buen entrenador debería haberse ido. Porque han sido increíbles los artículos de opinión vertidos sobre su forma de actuar y lo que distintas voces han derramado sobre el mismo al final de la pasada temporada. Y eso que habíamos dejado por detrás nuestro a seis equipos en la clasificación final. En el fútbol no existe la memoria, y las escopetas siempre están cargadas, no olvidemos que la demagogia es la capacidad de vestir las ideas menores con las palabras mayores.