Gijón, J. E. CIMA
Gregory Arnolin (París, 10 de noviembre de 1980) ha pasado dos días de descanso en Lisboa, con su esposa y su hijo de 15 meses, tras el partido de Salamanca. Este central galo de 28 años, formado en el fútbol portugués, reconoce que es musulmán «desde los 14 años, cuando vi cosas que me hicieron cambiar mis ideas, aunque mis padres y mi señora son católicos». Desde el pasado día 21 observa el ramadán, el ayuno de los musulmanes, que consiste en no ingerir alimentos ni beber desde que sale el Sol hasta que se esconde. «Nunca tuve problemas para competir ni para entrenarme, porque ya me acostumbré», explica el futbolista.
Este corpulento central de 1,87 metros de altura y 85 kilos de peso, adapta el ayuno, dice, a sus obligaciones deportivas. «Los días de partido, o si hay dos entrenamientos, no lo mantengo, aunque luego tengo la obligación de ampliar tres días esa falta». Y esta semana, con vistas al inicio liguero frente al Barcelona, «tampoco ayunaré. Sí después, que hay una semana sin competición. Así que mi mes de ramadán será luego más largo por estos motivos».
La dieta del musulmán para un deportista de élite consiste, según Gregory, en «beber mucha agua por las noches, más de 5 litros, para luego no deshidratarte. Cenar bastante sopa, mucha pasta y luego carne y pescado, para recuperar del esfuerzo. Y a las 5 de la mañana, levantarte para hacer una comida grande. Luego, durante el entrenamiento, ya ni bebo agua. Tuve la suerte de que el ramadán me tocó ya al final de pretemporada, el día anterior a jugar en Salamanca. Hay que mirar la parte positiva de que el ramadán ayuda a limpiar mucho el cuerpo y eso es bueno para un futbolista. Y en mi caso, para mantener bien el peso».
El defensa francés, que aún vive en un hotel, explica: «En ocasiones es difícil encontrar una comida específica para un musulmán en un restaurante. Eso te lo prepara mejor la señora y hace falta que tenga muchas vitaminas. No es tan difícil como la gente cree llevar el ramadán. A mí me gusta y es también cuestión psicológica».
Gregory fue internacional sub-15 con Francia y tiene el sueño de debutar algún día también «en la absoluta». Pero sabe que ese deseo exige «hacer una buena campaña en la mejor Liga del mundo, que es la española». Ahora le toca el reto de medirse el lunes, en el primer partido de Liga, al Barcelona, que es, a su juicio, «el mejor equipo de Europa y del mundo. Lo vi jugar muy bien frente al Athletic. Tiene un equipo muy completo, con un centro del campo muy fuerte, y arriba mucha calidad y peligro. La verdad es que juegan a mucho ritmo, pero muy inteligentemente, porque presionan y corren sólo para hacer daño. No corren por correr».
El defensa francés también tiene claro que el Sporting «está ya listo para iniciar la Liga. Creo que hicimos una buena pretemporada y, sobre todo, quedamos con buen sabor de boca en el último partido, en Salamanca, porque el equipo ayudó mucho en defensa y así fue todo más fácil para los de atrás».
Gregory añade: «Era un sueño jugar frente al Barcelona y lo voy a cumplir; pero quiero que sea un buen sueño por que hagamos un buen partido. No podemos pensar en que vamos a salir goleados porque ante el Barça no puedes salir con miedo. Somos once contra once en el campo, aunque ellos sean muy buenos. Si no vamos con ilusión, es mejor quedarnos en Gijón».
El central parisino añade: «Estoy sorprendido porque veo al equipo mejor de lo que esperaba. Al llegar me comentaron el agobio de la pasada campaña, pero creo que ahora vamos por el buen camino».