Madrid
El Madrid superó con toda brillantez el compromiso ante el Rosenborg correspondiente al trofeo «Santiago Bernabeu». Los blancos jugaron sobre todo una gran primera parte mostrándose muy sólidos y eficaces, mientras que en la segunda, aun teniendo oportunidades, no aparecieron tan compactos.
El Madrid apabulló al Rosenborg en los primeros cuarenta y cinco minutos. Dominio total de los blancos ante un equipo que intentó plantar cara pero que estuvo muy por debajo del rival en calidad y en intensidad.
Cada vez es más evidente que el Madrid de Pellegrini no tiene nada que ver con los anteriores. Este Madrid se manifiesta muy compacto y la calidad se pone al servicio del equipo. No le falta la pegada goleadora que ya era marca del equipo, pero la capacidad resolutiva está mucho más ligada a un juego colectivo basado en la presión y en la velocidad.
Tres goles marcaron la diferencia entre los dos equipos en el marcador, pero éste pudo ser mucho más amplio. Benzema, en dos ocasiones, demostró que puede ser una de las sensaciones goleadoras de la temporada y Lass se mostró más Makelele que nunca, por su capacidad de trabajo y de robo de balón, soltando además un «zapatazo» que acabó en gol extraordinario.
La primera parte, que fue en la que el Madrid más se aproximó a lo que quiere Pellegrini, aunque fuese sólo por los numerosos cambios introducidos tras el descanso, sólo dejó en líneas generales un mal sabor de boca a los madridistas, la actuación de Cristiano Ronaldo, todavía muy fuera de sitio. De hecho, en la segunda parte el portugués, tratando de rehabilitarse, no hizo más que mostrarse aún más perdido, hasta que fue sustituido.
Pellegrini no dejó pasar la oportunidad de dar unos minutos a Van Nistelrooy y Diarra tras su primera convocatoria después de su largo período de baja por lesión.