N. SOTOMAYOR
Ferrari buscó con la vuelta de Schumacher ocupar las portadas que no consigue ocupar con victorias. No es la primera vez que lo hace este año. En el pulso que mantuvieron equipos y Federación en relación al reglamento 2010 fue Ferrari la que más fuerte jugó, la que siempre estuvo al frente de la manifestación, la que amenazó con irse y eso también le reportó réditos informativos en un mal momento deportivo. Ahora bien, esta vez al anunciar a bombo y platillo al heptacampeón como sustituto de Massa se pasó de frenada. Mejor dicho, se pasaron de frenada la escudería italiana, Schumacher, Ross Brawn y Ecclestone, estos dos últimos al afirmar que el alemán ganaría grandes premios este año. La vuelta de Schumacher se vendió como el acontecimiento que necesitaban Ferrari y el mundial para volver a lo más alto, y cuando veo a Luca Badoer pilotar el monoplaza de Massa más me convenzo de que Ferrari y Schumacher debieron ser más cautos al anunciar su regreso. Parece que desde que éste no está en la F1 hay una ausencia de autoridad, que se añora su figura, que el «Circo» está huérfano. Parece que desde su retirada (y desde que Alonso ganó su segundo mundial) los títulos no se logran, se regalan. En numerosas ocasiones he escuchado que el conseguido por Raikkonen fue un regalo de McLaren, y que Hamilton ganó al suyo por la inoperancia de Ferrari. Pero nunca escuché que los dos primeros de Schumacher no habrían sido tan sencillos con Senna en pista.
La carrera de Valencia tuvo por ganador a un Barrichello al que cabe aplicarse el dicho de «tanto va el cántaro a la fuente». Viendo que Button no supera el quinto puesto desde que venció en Turquía y que Vettel lleva dos abandonos consecutivos, podríamos decir que no desean ganar este mundial. Ahora bien, fue tal la brecha abierta por el inglés hasta la cita turca que puede no necesitar pisar más el pódium para proclamarse campeón. McLaren confirmó que es la única escudería capaz de arañar segundo y pico por vuelta en poco más de un mes. Hamilton pasó de no entrar en la Q2 en Inglaterra a ganar en Hungría y casi repetir en Valencia tras lograr la pole. Ni Ferrari, ni Renault, nadie más en la parrilla puede hacer algo parecido. Es la escudería con más medios tecnológicos, humanos y financieros, y eso tarde o temprano acaba imponiéndose.
Alonso y Renault siguen sin tocar todas las teclas que les permitan alcanzar el pódium. Siempre hay un «pero» que arruina las ilusiones del fin de semana, lo que provoca que cada domingo nos planteemos dudas del tipo ¿y si se hubiera colocado bien la rueda en Hungría?, ¿ y si no hubieran fallado los frenos el sábado en Valencia? Estas preguntas tienen una respuesta tan simple como cierta: las carreras son así y lo son para Fernando y para el resto de participantes.
Por último, destacar que el circuito valenciano ha estado lejos del lleno pese a la reducción de aforo respecto al año pasado y que la organización registrará de nuevo unas pérdidas considerables. Comparto las críticas vertidas hace dos años cuando se anunció la celebración de este GP en un trazado urbano (con el coste adicional que ello tiene) a pocos kilómetros de un permanente como Cheste. Este fin de semana la Generalitat comunicó que apoyará financieramente este acontecimiento y es una decisión que no comparto. Los contribuyentes no tienen que destinar ni un euro para organizar eventos faraónicos de dudosa rentabilidad económica. España ya tiene un Gran Premio en el calendario.