Gijón, Ángel CABRANES
«Estamos seguros que la Santina nos echará una mano este año, o si queréis, las dos, para no pasar tantos apuros a final de temporada». Fernando Fueyo, capellán del Sporting, dio gracias ayer a la Virgen de Covadonga por su «apoyo al equipo», durante la solemne misa que ofició en el santuario de Covadonga. Fue como parte de la tradicional ofrenda que realiza el club a la Santina todas las temporadas. Fueyo estuvo acompañado del abad de Covadonga, Juan José Tuñón, la plantilla, la junta directiva, peñistas y empleados del conjunto rojiblanco.
«El manto rojo y blanco es el que mejor le queda a la Virgen», bromeaba Fernando Fueyo al inicio de la ceremonia. Los jugadores del Sporting esbozaban la primera sonrisa y le escuchaban atentos en uno de los laterales de la santa cueva. Los primeros en acercarse al altar fueron el capitán Sastre y el miembro más joven del equipo, Luis Morán, en ausencia de José Ángel, Canella y Botía. Como ofrenda, el defensa portó la camiseta rojiblanca y el extremo luanquín el balón con el que el Sporting espera mantenerse un año más en Primera.
Manuel Vega-Arango, Antonio Veiga y Manuel Preciado siguieron el acto desde el primer banco del santuario. Para el técnico rojiblanco estuvo personalizada otra de las peticiones del capellán durante su homilía. «Esperamos que este año no haya lesionados, que los árbitros no nos den ni nos quiten y que el entrenador nos siga devolviendo ilusión y menos tacos», requirió Fueyo, entre otras peticiones, sin perder el humor que le caracteriza. Preciado recogió sus palabras con buen gesto, el mismo con el que se le vio conversar durante la ceremonia con el presidente Vega-Arango.
Fueyo también se dirigió a «el moreno», como denomina cariñosamente a Grégory. El francés practica la religión musulmana y el capellán quiso integrarle recordando que «todos compartimos la misma madre», en referencia a la Virgen María. Hubo también un sentido recuerdo para los fallecidos durante el último año, especialmente emotivo en el caso del ex jugador Tati Valdés y del que fuera capellán del Sporting durante 30 años y predecesor de Fernando Fueyo, Dionisio Alonso. El capellán rojiblanco dedicó por último unas palabras a la memoria de Dani Jarque, jugador del Espanyol fallecido de un infarto. La ceremonia concluyó con el canto del himno de Covadonga y la bendición clerical.