Oviedo, M. D. B.
Dos años después de abandonar Mareo para buscarse la vida en la Coruña, Manuel Fernández Muñiz (Gijón, 9-3-86) empieza a pensar que mereció la pena. Manu es el segundo portero del Deportivo, lo que le sitúa al borde del debut en Primera División.
Manu sufrió para abandonar el Sporting (no jugó ni un solo partido en 2006-07) y para asentarse en el Dépor: «Pasé momentos muy difíciles porque en el primer equipo llegó a tener cinco o seis porteros. Aquello parecía un campus de guardametas».
De alguna forma, a Manu le favoreció pasarse estas dos temporadas en el filial coruñés. Sobre todo cuando arreciaba el conflicto entre Aouate y Munúa. «Para un chaval era el peor momento porque el equipo estaba cerca del descenso, al margen del ambiente en el vestuario. Mi compañero Fabricio lo pasó mal».
Manu dice que, en su caso, fue clave «no bajar los brazos» hasta que se aclarase el panorama. Ese momento ha llegado, con la marcha de los veteranos y la falta de acuerdo para la renovación de Fabricio. «Sólo quedamos Aranzubía y yo», explica el gijonés, que cree tener la confianza de Lotina.
«Si el míster no ha pedido fichar a otro portero es porque cuenta conmigo», recalca Manu. «La pretemporada ha salido bastante bien y ahora espero alguna oportunidad en la Copa». Sabe que en la Liga dependerá de algún contratiempo de Aranzubía. «He trabajado muchos años para que llegase este momento».
Manu se ve mucho más maduro: «Antes estaba a siete minutos de Mareo. Estar fuera de casa, en un equipo de Primera y viviendo situaciones complicadas te sirve mucho en lo personal».