Oviedo, M. D. B.
Con el traslado de Angulo a la Liga portuguesa, Sergio Fernández (Avilés, 23-5-77) ha pasado a ser el decano de los futbolistas asturianos en Primera División. Doce temporadas en la máxima categoría, repartidas entre el Sporting, Celta, Zaragoza y, desde la mitad de la pasada campaña, Osasuna. Un club en el que ha recuperado sensaciones perdidas.
«Estoy en una ciudad y con una gente que vive sólo para que Osasuna esté en Primera un año más», explica Sergio, en claro contraste con lo que vivió en Vigo o Zaragoza. «Cuando llegué, con el equipo descolgado, me sorprendió ver a la afición animando los 90 minutos, o la gente por la calle. En otros clubes la presión es increíble y muchas veces resulta difícil jugar en tu campo. Aquí es todo lo contrario».
Tras la agónica permanencia lograda en mayo, las cosas siguen igual: «Todo el mundo tiene claro que Osasuna va a pelear por no bajar. Y la afición es consciente de que, para conseguirlo, su apoyo es importante. Estoy convencido de que eso, al cabo de un año son unos cuantos puntos».
Sergio prevé una Liga muy parecida a la anterior, con un buen número de equipos apurados hasta el final. Y no se asusta con la última remesa de estrellas: «Ya estoy acostumbrado porque he jugado contra Ronaldo, Figo, Eto´o y tantos otros. La llegada de grandes jugadores es bueno para los aficionados y malo para mí, que los sufriré en el campo».
Con 32 años, Sergio no se plantea más que ir temporada a temporada. «Vas notando que cada vez te cuesta un poco más, pero ahora estoy bien físicamente y, de momento, el entrenador cuenta conmigo».