Oviedo, Elena CASERO
El Oviedo está pasando por uno de los momentos más complicados de los últimos meses. Los azules acaban de pasar su semana negra particular, y en apenas siete días regalaron dos puntos en el primer encuentro liguero, fueron apeados de la Copa, y de nuevo en la Liga el domingo fueron incapaces de doblegar al Guadalajara. Es decir, un punto de seis que le coloca en la decimoquinta posición en la clasificación de su grupo de Segunda B, y una eliminación en la segunda fase de la Copa que ha afectado a la entidad deportiva y económicamente, tal y como reconocían tanto el entrenador, Raúl, como el presidente, Dámaso Bances. A pesar de ello, desde todos los estamentos del club llaman a la calma y recuerdan que esto acaba de comenzar. Raúl González señalaba, al término de la sesión de ayer, que «esto está comenzando y tenemos que ir analizando un poco cómo han empezado las cosas porque la plantilla está ahí, tiene que ofrecernos garantías, debemos tener confianza en ella, y lo que hay que procurar es trabajar sobre todo de puertas adentro para ir corrigiendo cosas y mejorando nuestra forma de proceder sin precipitaciones, sin nerviosismos, sin alarmas, aunque seamos un Real Oviedo que siempre exige y merece más», añadió el avilesino, consciente de que en el ambiente que rodea al club hay preocupación.
Aunque la competición oficial se inició hace apenas nueve días, surge la preocupación y quizás no tanto por los resultados como por la imagen que están dando algunos jugadores sobre el terreno de juego, algo que para el entrenador es debido a la falta de ritmo, pero no a una desgana o dejadez como se apunta desde diversos foros. «El movimiento se demuestra caminando y la mejor manera de demostrar que el equipo está unido es entrenándose bien, y si los hechos en cuanto a trabajo y en cuanto a esfuerzo son buenos, va a haber eficacia, pero estamos hablando de 45 días de trabajo», comenta Raúl, que añade que «el entorno del Oviedo lo conocemos, sabemos cuál es, y en algunos sectores hay urgencias, queremos resolver la situación de un montón de años atrás en muy poco tiempo, queremos ser infalibles, y eso no puede ser».
Desde el consejo de administración de la entidad se intenta transmitir también un mensaje de tranquilidad y de confianza. «Físicamente el equipo no ha estado mal», comenta el presidente, aunque no ocultan, según señala Bances, su preocupación «porque no se está respondiendo como nosotros esperábamos, no se están cumpliendo nuestras expectativas, y por ello tenemos a los técnicos y al director deportivo sobre todo, trabajando para saber qué es lo que está sucediendo».
El nombre de Fernando Vázquez, si es que alguna vez dejó de estarlo, ha vuelto a la palestra, y son muchos los que le ponen una fecha no muy lejana a su vuelta al banquillo azul. Una posibilidad, la de la destitución de Raúl, que Bances asegura que, a día de hoy, no se está barajando, «pero si los informes que nos lleguen nos dicen que lo mejor es un cambio, pues lo haremos», reconoce, «porque lo que está claro es que el consejo ante esta situación no se queda quieto, pero quizás todo esto sea una situación puntual y las cosas cambien». El máximo accionista, Alberto González, comparte la opinión de Bances y es tajante al afirmar que «el consejo tiene la obligación de buscar soluciones a los problemas, pero no hemos hablado con ningún otro entrenador que no sea el que tenemos».
Que las cosas van a cambiar es algo que tiene claro el técnico azul y sus jugadores. El capitán Mario Prieto reconoce que la plantilla está preocupada por la situación, «pero aún queda mucho tiempo, aunque somos conscientes de que este club tiene más presión que otros, y una derrota se magnifica más». Por su parte, Raúl pide, sobre todo, «un poquito de comprensión». El entrenador, que asegura trabajar con tranquilidad y paz interior, destaca que tanto el cuerpo técnico «como muchos de los jugadores que hay, hemos cumplido con nuestra función, la que se nos encomendó en su momento, con el ascenso incluido», afirma, «y este año esto no es solamente una sinfonía inacabada, sino que está comenzando, y hay unos primeros compases en los que llevamos 45 o 46 días trabajando, pero de puertas adentro hemos podido hacerlo muy poquito, y es ahí cuando se corrige y cuando se progresa».
Lo que no se cansa de repetir Raúl es que tanto el cuerpo técnico como los futbolistas necesitan un margen de tiempo. « Lo único que pido es comprensión y confianza porque esto va a mejorar, pero necesitamos ese margen de tiempo que toda persona tiene que tener para sacar adelante una misión como la que tenemos este año, que es pelear por los puestos altos de la clasificación».