Gijón, Ángel CABRANES
Vuelta a trabajo y a la intensidad. Manuel Preciado ensayó con especial interés las jugadas a balón parado durante el primer entrenamiento de la semana del Sporting. Una sesión en la que fue protagonista el balón y en la que, parcialmente, participaron los lesionados Iván Hernández, Carmelo y Cuéllar. Matabuena no saltó al campo y continuó con su recuperación en el gimnasio. La preparación concluyó con un partidillo, que terminó sin goles. El técnico rojiblanco detuvo en varias ocasiones el juego para ensayar la estrategia defensiva en los lanzamientos de esquina y de banda.
«No quiero que se nos escape ni uno en las marcas», gritaba ayer Manuel Preciado a sus jugadores. La vuelta al trabajo de la plantilla rojiblanca tuvo como nota más significativa el especial interés del técnico cántabro en resolver los errores que costaron la derrota en la primera jornada de Liga. Fue un entrenamiento suave, en el que tras unos pequeños rondos y juegos de posesión de balón, el entrenador del Sporting dividió a la plantilla en dos equipos de once jugadores.
El primer equipo estuvo formado por: Juan Pablo, Pedro, Gerard, Gregory, Sastre, Luis Morán, Camacho, Andreu, Diego Castro, Kike Mateo y Barral; el segundo estuvo integrado por: Raúl, Lora, Joni López, Pedro Orfila, el segundo entrenador Iñaki Tejada, Maldonado, Sergio, Míchel, De las Cuevas, Rivera y Bilic. No hubo goles pero sí mucha atención en el trabajo en las áreas.
En cada acción a balón parado el entrenador del Sporting detuvo el juego, corrigió la posición de sus futbolistas y les exigió la máxima intensidad a la hora de defender. Preciado no dudó en llevar a la práctica sus indicaciones y mostrar él mismo la colocación y la distancia que deben emplear los rojiblancos a la hora de efectuar los marcajes. Parece que no está dispuesto a tropezar otra vez con la misma piedra.
Los tocados, aparte
Aunque Iván Hernández y Cuéllar tenían previsto reincorporarse con normalidad al resto del grupo en el día de ayer, ambos no tomaron parte del partidillo. Tampoco lo hizo Carmelo, quien junto a Hernández participó, tanto de los rondos como en los juegos de posesión, pero una vez concluidos completaron el entrenamiento con unas suaves carreras y se retiraron al vestuario. Cuéllar, en cambio, realizó trabajo específico con el entrenador de porteros Isidro, pero a un menor ritmo que sus compañeros Juan Pablo y Raúl. El único que no saltó al campo fue Sergio Matabuena. El cántabro parece no evolucionar tan rápido de la rotura fibrilar que sufrió en el muslo de la pierna izquierda. Se ejercitó en el gimnasio y no llegó a tocar balón. Matabuena y Carmelo son los dos únicos descartados, por el momento, para el estreno en casa.