Oviedo, José PALACIO
El Oviedo presentó ayer el proyecto para la explotación de los locales situados en los bajos del Carlos Tartiere, cuya ejecución se espera que sea «lo más rápido posible», según aseguró ayer el presidente del club azul, Dámaso Bances. El presidente calificó el proyecto presentado por la firma Córner Naranco S. L., integrada en el grupo Espinareu, de «ambicioso y de alta calidad técnica», sustentado por «profesionales de reconocido prestigio». Bances justificó el retraso en la adjudicación en «la necesidad de recabar una serie de documentos que garantizasen la solvencia profesional y económica del ofertante».
Córner Naranco, S. L. fue la única empresa que optó a la ocupación de los locales. Con la cesión de derechos por parte del Ayuntamiento al Oviedo, será el club el que perciba el importe de la concesión de los bajos, que tuvo un precio de salida de 30.000 euros anuales, unos ingresos que según Bances irán destinados «a inversión, a aumentar el patrimonio de la sociedad anónima, en concreto a la renovación del césped del campo sintético del Requexón».
Tal y como recoge el pliego de la adjudicación, la empresa Córner Naranco está obligada, como requisito previo, a realizar las obras de las nuevas oficinas del club, que serán más funcionales, en otra zona del estadio de 765 metros cuadrados, y las del Museo del Real Oviedo, de 700, obra esta última que, según Bances, el club no la pudo acometer «por falta de disponibilidad económica».
Por su parte, Mauricio Lobeiras, director general del grupo Espinareu, un conjunto de empresas en el que se engloba Córner Naranco S. L., sociedad con la que se presentó a la adjudicación, señaló que el proyecto «es diferente a todo lo que hay en Asturias».
Una vez realizadas las nuevas oficinas y el museo, la obra tendrá tres fases, con un total de 1.280 metros cuadrados, todas ellas con el diseño de interiores de la firma Compasso. Una de ellas será la ocupada por una cafetería temática, la segunda será destinada para un local para servicios de comida especializada y elaborada y una tercera será una sala polivalente para música en directo, con capacidad para 1.000 personas, que ocupará dos tercios del espacio total.
Está previsto también una segunda fase de las obras en las que la empresa tiene intención de instalar una terraza exterior como ampliación de la cafetería. Lobeiras, que estuvo acompañado por Javier Canal, socio tecnológico, y Salvador Fernández, director financiero del grupo Espinareu, destacó que las instalaciones generarán entre «15 y 20 puestos de trabajo, de inicio».
En relación con el inicio de las obras, Lobeiras dijo que las nuevas oficinas y el museo tienen ya la licencia y «empezaremos a la mayor brevedad posible», destacando que «en el museo pretendemos recoger la memoria histórica del club y plasmarlo en un espacio que sea agradable y que las personas que lo visiten se sientan identificadas con él».