Getafe (Madrid), Efe
El Barcelona de las cinco copas en 2009 visita el feudo del Getafe, sorprendente líder de la Liga, con el propósito de arrebatarle esta condición y de cuajar una buena actuación con la que recuperar a un desanimado Lionel Messi, que viene tocado moralmente por los dos tropiezos de Argentina en la fase de clasificación para el Mundial. Al Barça le espera el mejor Getafe, con Roberto Soldado en lo más alto de la clasificación de goleadores y con una racha de 15 partidos consecutivos sin perder.
El equipo azulgrana ha recibido dos buenas noticias esta semana, las altas médicas de Iniesta y Márquez, aunque Márquez no ha entrado en la convocatoria de Guardiola. Sí estará Messi, quien ya se perdió el primer partido, contra el Sporting. El técnico también cuenta con el último fichaje, el defensa ucraniano Chygrynskiy, que apenas ha participado en dos entrenamientos con su nuevo equipo.
El Coliseum Alfonso Pérez se ha convertido en una dura roca para los barcelonistas en los últimos años. De los cinco enfrentamientos en Getafe, el Barcelona ha ganado tres partidos, empatado uno y perdido el de hace dos temporadas.
Para el choque de hoy, y después de la acumulación de partidos por las selecciones, Guardiola deberá hacer equilibrios para no quemar aún más a la plantilla en este arranque de temporada dado el encuentro de la Liga de Campeones que jugará el miércoles contra el Inter.
Iniesta reconoció ayer que, después del período de recuperación, ha concluido junto a expertos en el Barcelona lo que debe hacer y también evitar para reducir al máximo las lesiones. El jugador manchego habló de que algunos factores de riesgo tienen que ver con la manera de jugar, pero también se refirió a asuntos «personales» como causas «más importantes» de riesgo, aunque evitó pronunciarse con mayor exactitud.
«Las lesiones no llegan por casualidad. Siempre hay algún motivo, y hablando con médicos y gente especializada se ha llegado a diversas conclusiones para que no vuelva a ocurrir», apuntó el jugador. Iniesta recordó aquella lesión muscular contra el Villarreal, la recuperación a contra reloj para jugar la final de la Liga de Campeones y la recaída. «Sabía que jugaría lesionado. Sabía que me haría más daño. Tuve diecisiete días en que sólo pensaba en esa final de Roma, en llegar a jugar, en llegar a ganarla, aun sabiendo que me iba a hacer más daño. A pesar del tiempo, me ha pasado demasiada factura todo eso para volver, pero lo repetiría. Seguramente que sí. Amo a este club, amo esta profesión y quería ganarla. Doy gracias a Dios. Si la hubiera perdido (la final), habría sido un desastre total», reflexionó el albaceteño.