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Septiembre feliz

n El Sporting se presentó más fuerte en defensa, con nuevo equilibrio en el centro y renovada pegada

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Los jugadores del Sporting y Preciado celebran la victoria al final del partido.
Los jugadores del Sporting y Preciado celebran la victoria al final del partido. j. j.

MELCHOR FERNÁNDEZ DÍAZ Un estadio en obras acogía un partido entre dos equipos en transformación. Podía temerse el caos, pero lo que prevaleció fue el orden. Las incomodidades resultaron asumibles y el público local -el que casi llenó El Molinón; de otro no hubo noticias- pudo disfrutar del partido como si fuera un don más del día, otro más de los muchos radiantes que está trayendo septiembre este año en Asturias. Faltaba la visera de la grada Norte, pero para los ocupantes de ese fondo estar a la intemperie fue tanto como la oportunidad de poder tomar el sol con la misma tranquilidad que si estuvieran en la cercana playa de San Lorenzo

El retocado Sporting liberó a sus fieles seguidores de la cuota de sufrimiento que ha solido imponerles en las últimas temporadas. Se adelantó pronto en el marcador y controló casi siempre el partido. Solo tuvo unos minutos de flaqueza al comienzo del segundo tiempo, un período que desde hace muchos años le suele resultar fatal. Pero esta vez lo superó sin más daños que lamentar que un par de sustos ante la portería de Juan Pablo. El Sporting ganó los puntos y, de paso, crédito, porque las novedades que presentó aportaron cosas esperanzadoras. Ninguna más que mejorar el rendimiento del conjunto. Todo lo contrario que el Almería, al que las bajas con respecto al equipo de la pasada temporada parecen haberle hecho mucho daño. En particular, el hueco del poderoso y temible Negredo no parece que le resulte fácil de llenar. Ausente ayer Gottom, la alternativa puede ser Piatti, un jugador de características muy diferentes. Piatti es rosarino como Messi, bajito como él y también zurdo y explosivo. Ayer apareció tras el descanso como un relámpago. Y como un relámpago se extinguió. Ayer era un día para el sol, cuya mayor cualidad es la persistencia. Y el sol se llamaba, por ejemplo, Rivera.

RIVERA, AL MANDO.-Rivera le dio al Sporting la consistencia que tantas veces le ha faltado. Ocupó mucho campo. Disputó el balón, se ofreció para recibirlo y lo jugó siempre con sentido. A veces, con mucha calidad. Llegó al área contraria con peligro, ya fuera para dar un pase de gol -le hizo uno precioso a Diego Castro- o para intentar él mismo la culminación, como en una vaselina en el minuto 30 que se le marchó fuera por muy poco. Y fue siempre una referencia solvente. Siempre quiere decir durante todo el partido, porque fue de los que terminaron más fuertes.

UNA BUENA DEFENSA.-Hubo más cosas positivas en el Sporting. El mejor elogio que puede hacerse de su defensa es que el Almería solo tiró dos veces entre los tres palos; y una, fuera. Eso, en el fútbol actual, es siempre mérito de todo el equipo, pero en particular de quienes tienen la responsabilidad específica. El portero Juan Pablo no tuvo mucho trabajo. Se mostró decidido para salir y lo hizo con acierto. Lora como lateral, un puesto que es nuevo para él, era una incógnita más menos extravagante. Pues bien, dio la impresión de poder adaptarse al puesto. Estuvo rápido, decidido y con recursos. Son cualidades que se le conocían como centrocampista, aunque a veces se perdía por querer emprender demasiado. Ayer, con una función más clara y limitada, dio la sensación de encontrarse en plenitud. De él salió, además, el centro del gol gijonés.

Los nuevos centrales son muy diferentes. Gregory es el poderío físico. Entra al balón con todo, que en su caso es mucho. Pero no siempre mide bien. Por suerte, ayer tuvo a su lado, y a veces, detrás, a Botía. También muy alto, Botía parece más consistente, por su rapidez y elasticidad y, también, su buena técnica. Además, saca muy bien el balón, en corto y en largo. Se le ven maneras de líder. Canella completó una buena línea defensiva marcando muy encima y mostrando disposición a salir. Lo más esperanzador fue la buena condición física que exhibió.

DE LAS CUEVAS, AL REMATE.-Como casi siempre le ocurre, Michel fue a más a medida que avanzaba el partido y su calidad resultó más visible en el tramo final. Pero, en general, hizo un juego consistente, a menudo sacrificado, del que se benefició, entre otros, Rivera. De medio campo hacia delante el Sporting brilló más al comienzo, para ir apagándose un tanto a medida que pasaban los minutos. Le ocurrió en especial a De las Cuevas, a cuyo comienzo espectacular, con calidad y temple en sus jugadas, solo le faltó el respaldo del gol. Y sin duda lo mereció porque fue quien más lo buscó. Pero hubiera necesitado una chispa de suerte o de puntería. Como la que tuvo Diego Castro, un valor cada vez más seguro, cuyo remate del minuto 5 rozó en un contrario pero siguió hasta la red. Barral, que participó en esa jugada con un muy buen pase de cabeza a Lora, se ofuscó luego en unas exhibiciones individualistas que, por excesivas, quedaron en mera pirotecnia. En cuanto a Maldonado, estuvo mejor que otras veces, pero aún habrá de superar ese tendencia al desangelamiento que tanto le limita.

El partido, desde la perspectiva sportinguista, tenía dos intereses superpuestos. El más inmediato, sumar los primeros puntos de la temporada, más valiosos todavía si los disputaba a un rival que presumiblemente, será de su Liga participar. En ese aspecto no hubo dudas: el Sporting fue claramente superior al Almería, al que controló bien y ganó con una claridad superior a la que indica el resultado. Y aunque no hizo un partido completo, ni mucho menos, sí ofreció algunos atisbos esperanzadores, si se pone en relación lo que se vio ayer con lo que se recuerda de la pasada temporada, la del gozoso, pero a la vez durísimo, regreso a la Primera División. El equipo parece tener mejor base defensiva, más equilibrio en el centro del campo y más alternativas para reforzar la que seguramente es su mejor cualidad, como es su pegada. Son, por supuesto, conclusiones provisionales. Pero no por ello dejan de ser más estimulantes que las que se podían obtener hace un año por estas fechas, infame calendario incluido. Hasta en eso este septiembre feliz resulta inigualable.

Un partido es un continuo, del que la memoria conserva retazos que merecen esa distinción. Del de ayer en El Molinón podrían extraerse algunos como éstos:

l El primer gol del Sporting. Una estupenda irrupción en ataque de Lora, tras recibir un pase cabeza de Barral. Dejó atrás a Cisma, ganó la raya de fondo y centró con temple. De las Cuevas pegó al aire, pero Diego Castro, detrás, no falló.

l Un minuto después De las Cuevas, a la izquierda del área pequeña, recibió un pase de Diego Castro. Regateó hacia adentro y hacia afuera en muy poco espacio hasta quedar en posición de tiro con poco ángulo. Y entonces intentó el gol, pero Alves le tapó el tiro y rechazó por encima del larguero.

l En el minuto 25 Lora volvió a centrar, ahora desde la banda y con la izquierda. De las Cuevas estaba otra vez en medio del área. Remató de cabeza y el balón le salió al medio de la portería.

l A los 28 minutos Barral hizo por la derecha una jugada de tremendo poderío. Pero al llegar al área se atascó.

l Dos minutos, después, una gran jugada de Diego Castro por la izquierda terminó con un pase atrás a Rivera, que remató con mucha calidad sobre la salida de Alves. Pero la vaselina se fue fuera por poco.

l A los 41 minutos se invierten los papeles. Hay un gran pase largo por alto de Rivera, al que Diego Castro llega antes que el portero. Toca por encima, pero se le va alta.

l Apenas iniciado el segundo tiempo, con la defensa del Sporting un tanto dormida, llega un centro desde la banda derecha, que Uche cabecea desde el segundo palo. El balón cruza por delante de la portería y se pierde por centímetros.

l A los 48 minutos hay una jugada que pudo alterar el resultado del partido. Piatti, relampagueante, entra por la derecha y deja un balón de gol ante la portería del Sporting. Cuando Crusat se dispone a machacar, aparece Lora y le arrebata el balón. Lora, que había sido providencial en ataque, lo fue también en defensa.

l En el minuto 51 hay un atisbo de tangana. Piatti protesta de algo y el gigante Gregory lo coge por la barbilla. La sangre no llega al río.

l Minuto 58. Lora le echa un pulso a Cimas a lo largo de la banda. Y se lo gana.

l En el minuto 25 se escapa Piatti por velocidad y mete un centro raso insidioso. Juan Pablo lo resuelve muy bien.

l Minuto 31. Bilic se deja ver con una jugada de su especialidad. Sobre la raya de fondo y arrancando de parado, se escapa y centra con peligro. Luis Morán no logra remachar.

Posible resumen. Lora aparece mucho. Y bien.

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