SAÚL BLANCO
JUGADOR ASTURIANO DEL UNICAJA MÁLAGA
Con España jugando así, los partidos se vuelven «aburridos», así, entre comillas. Una vez que la selección se va doce o trece puntos arriba el choque se convierte en un intercambio de canastas hasta el golpe definitivo.
El caso es que, como decíamos ayer, España vuelve a ser la de siempre, alegre, jugando rápido y al contragolpe, anotando con facilidad... un rodillo. Convirtió en un partido fácil un encuentro ante una selección poderosa, aunque le faltasen jugadores de primer nivel europeo como Papaloukas o Diamantidis.
Los griegos estuvieron muy pendientes de Pau, que cada vez que se metía un balón interior se encontraba con dos o tres jugadores encima. Su calidad le permitió salir de las situaciones y además sólo tuvo que disputar 21 minutos.
Un dato a mejorar es el rebote defensivo: ayer nos cogieron 24, una cifra tremenda. Eso será importante en la final para mañana contra los serbios. Ya nos han ganado y tendrán mucha moral.