El podio de la Vuelta fue por orden para Alejandro Valverde, Samuel Sánchez y Cadel Evans que es de lujo por el nombre internacional que tiene este trío, pero lo que más sorprende es que ninguno ganara una etapa. Esto es único en la historia en las tres grandes vueltas. Ya cuando un líder no gana una etapa para ratificar su gran triunfo casi se le pone un poco en entredicho.
La realidad es que a Valverde le mentalizó Unzúe que debía trabajar inteligentemente y muy centrado en la general y no en ganar etapas, que es lo suyo. Y como el técnico navarro, junto a Echávarri, fue gran artífice en los triunfos en los Tour de Delgado e Indurain, el murciano obedeció por miedo a desfallecer un día por exceso de exhibiciones.
Así que cuando cogió el maillot oro siempre estaba temeroso de que le atacaran en montaña y la mejor forma de rebajar esa tensión era dejar por delante una escapada para que se les quitara a muchos la ambición de triunfar y atacar muy fuerte y se quedaban sin bonificaciones. Eso y un férreo marcaje fueron las causas principales de que Valverde y sus rivales directos Samuel, Evans, Gesink, Mosquera y Basso no pudieran disputar un gran duelo en muchas etapas de montaña a fondo y por el triunfo. Y si encima hablamos de que Evans y Basso no estaban en gran forma, que Gesink, Mosquera y Samuel sufrieron graves caídas y que Cunego se dedicó a perder tiempo para ganar grandes etapas y estar bien para el Mundial, se comprende mejor esa ausencia de victorias de etapas de los primeros de la Vuelta a España.
Samuel volvió a ser inteligente, como siempre, y ahora que no pudo ganar la Vuelta supo también no atacar a fondo y a todas horas a su amigo Valverde para no enfadarle. Así el murciano le deberá favores y puede recompensarle dentro de unos días en el Mundial si en carrera hay un momento de excesivo marcaje o duda y decide echarle una mano a Samuel o al menos no le tendrá de adversario. En una situación similar se llegó a los Juegos de Pekín y Samu aprovecho la vigilancia Bettini-Valverde para triunfar.
En cuanto a los otros asturianos en la Vuelta, el gijonés Dani Navarro hizo algo excepcional al acabar el décimo tercero a pesar de sufrir un virus que le daba vómitos y malestar general en muchas etapas, incluida la crono de Toledo, que le impidieron acabar entre los diez mejores. Ese virus obligó a abandonar a Chechu Rubiera, que era compañero de habitación y también a Barredo, que se recuperó y estará en el Mundial.