Oviedo, E. CASERO
El Oviedo se enfrenta a una sanción que puede ascender a 60.000 euros. La causa: las bengalas que se encendieron en el Carlos Tartiere el pasado 24 de mayo, cuando el Oviedo jugó contra el Mallorca B en partido de promoción. Según señaló ayer el abogado de la entidad, Carlos Bernardo, el 28 de julio llegó al club una denuncia de Antiviolencia en la que se les informaba de que habían incurrido en una falta grave al haberse encendido bengalas en el Tartiere durante el choque ante el filial mallorquín. «El mismo día que nos llegó», comenta Bernardo, «presentamos las alegaciones oportunas, corroboradas por un informe del jefe de seguridad del campo, funcionario de la Policía Nacional, en el que explicábamos que se habían puesto todos los medios necesarios para evitar la entrada en el campo de artefactos pirotécnicos, y a día de hoy aún no conocemos la resolución, aunque confiamos en que no se demore mucho más».
El consejero económico del club, Ángel Martín, reconoció ayer que «somos conscientes de que una sanción vamos a recibir, ya que somos reincidentes y ya cuando nos multaron tras el partido ante el Caravaca tuvimos que pagar 3.000 euros». Martín apuntó también que, además de este apercibimiento de sanción, el club recibió un documento en el que se les recordaban las normas que debían cumplir los recintos en los que se celebran competiciones deportivas organizadas por la Federación Española de Fútbol, siendo una de ellas el que los estadios deben disponer de asientos en todas sus zonas, algo que el Tartiere no cumplía, al haber sido quitados los del fondo que ocupan varias peñas oviedistas, que se han vuelto a colocar, según dice Martín, que, como portavoz del consejo, pide a los aficionados que cumplan las normas establecidas por el bien del club, «porque es mejor destinar el dinero a nuevos campos en El Requexón que a estar pagando multas», concluye.